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Me lo decía el peluquero a modo de confesión: Creo que el verdadero problema de esta crisis está en que nadie conoce la auténtica dimensión que tiene…y si los dirigentes económicos y políticos la intuyen, todavía ignoran donde se sitúan los bordes que la delimitan.


Bodegas Verum

Lo que el peluquero dice de la crisis es algo que pensamos muchos más. Lo que sucede es que no es lo mismo tener la posibilidad de analizarla desde una situación de cierto desahogo económico, a verse con el agua de ella al cuello. Así no es posible analizar nada, solamente sufrirla con mayor o menor esperanza o protestar para que alguien ¿quién? ¿cuándo?, ¿cómo?, nos saque de ella. El verdadero problema de esta crisis es que presenta unas dimensiones descomunales y ya sabemos que las heridas que son muy extensas, tardan mucho más tiempo en desaparecer…dejando siempre una huella más o menos visible sobre la piel.

 ¿Y cómo va a ser la cicatriz que esta crisis deje sobre nuestra piel social? Lo que sí parece cierto es que a partir de ahora, muy pocas cosas van a ser como antes, y no quiero referirme al decir esto, a los cambios que inevitablemente han dado en lo que es el deseable desarrollo de la sociedad, a un cambio de modas o de pensamiento filosófico, que quizá también. Me quiero referir a que esta crisis tan extensa y profunda ha puesto patas arriba el burgués “concepto estático de nuestra economía” y al que la mayoría de la población habíamos apostado nuestro futuro. ¿Qué significa ese concepto? Lograr situarnos…de manera confortable y encontrar la mayor seguridad posible de por vida. Encontrar una ocupación fija e inamovible y una existencia placentera rodeado cada día de más comodidades. Un anhelo, sin duda que muy humano…pero al que creo, le quedan muy pocos años ya de vida.


Bodegas Verum

 La crisis actual ha acabado con este modelo burgués y estático. Hoy vemos que nada es para siempre en lo laboral…que los trabajos se ofrecen con movilidad geográfica y que eso de invertir unos años para adquirir una formación universitaria, por ejemplo, ya no resulta ser tan rentable. Que venimos de unos años en los que muchos trabajadores manuales ganaban dos o tres veces lo que un titulado superior con un puesto de responsabilidad, logrado tras una dura y difícil oposición. Que los parámetros que medían el orden social ya no existen y todos queremos vivir hoy con el mismo tren de vida, no sólo a un nivel de obligada y justa dignidad, sino al mismo nivel de posesión de cosas a veces completamente innecesarias.

Nada va a ser pues, estático en esta sociedad que ahora comienza…Nos vamos a ver obligados a pasar de ser trabajadores sedentarios a la condición de nómadas personales…y el destino de nuestro trabajo y nuestra vida será…el mundo. Y cuando digo nómadas personales, hablo en sentido localista pero también en sentido mental, es decir que habremos de salir de nuestro círculo topográfico y también de la espera pasiva…a procurar ser más emprendedores y encontrar modelos de trabajos que sean nuevos. Porque no olvidemos que el ser humano es un ser en permanente evolución, que a través de su historia se ha visto obligado a modificar sus comportamientos, de modo que esta crisis creo, no es sino una etapa más en ese necesario acomodo a un estilo de vida y aquí puede estar la novedad, en el que justamente todos queremos participar. Visto por el lado positivo, hemos sido nosotros mismos, con nuestro comportamiento desmadrado, sin querer o sin darnos cuenta, los que hemos provocado el alumbramiento de este necesario cambio social…que hoy sufre los dolores del parto de una nueva criatura de la que desconocemos a estas alturas su auténtica identidad y dimensiones.

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Santiago Apostol

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