Me gusta pasear sola por la noche, y perderme con alguien por las calles, madrugar sabiendo que un día entero me espera, y  dormir hasta la tarde.



Sigo pensando que toda acción tiene consecuencias, y aun así actúo sin pensar.

Me gusta hablar, y pocas veces hablo de mí, pocas veces hablo.

Me sigue haciendo ilusión comprar los materiales nuevos para pintar, pero siempre uso los viejos.

Me encanta el olor del papel recién fotocopiado, y de un libro viejo, el olor a tierra mojada y el olor del sol en el asfalto.

Seguramente quiera más que muchos y lo demuestre menos que cualquiera.

Odio tener que luchar por un puesto en la vida de alguien, pero lucho porque no quiero que nadie se vaya.



Me sigue tranquilizando la naturaleza pero también me relaja el traqueteo de los coches en las ciudades grandes. Sigo poniéndome nerviosa cuando tengo que hablar ante alguien que no sea yo.

Soy feliz compartiendo lo poco que tengo y rara vez tengo algo que compartir.

Me gusta el mareo que te da la primera calada del primer cigarro del día, y todavía sigo intentando dejar de fumar.

Me importa tres pepinos quien gobierne mi país, aunque siempre voto al mismo partido.

Lo admito, no tengo ni idea de cuál es la clave de la felicidad, pero sigo buscándola en cualquier rincón.

Hay cosas que nunca haría y que nunca perdonaría…las mismas cosas que he hecho y he perdonado ya.

Me sigue gustando cerrar bares, y beber hasta perder el sentido, pero me encantan las noches de peli y manta.

A mí no me gusta escribir poemas de amor, y si algo de lo que hago se parece a una rima es pura casualidad, sin embargo siempre declare lo que sentía en cada letra.

Yo nunca le mostré a nadie mi lado débil, nunca me gusto que me conocieran por dentro, y sin embargo siempre tuve las puertas de par en par en par dejando que entraran.

A mí que siempre me mantuve lejos del punto de mira, me mataron mil veces.

Soy lo más parecido al invierno, ese invierno que parece derretirse con cada sol de enero.

Me hice una armadura indestructible, y sangre cuando me pincharon.

No me gusta demasiado el contacto, pero me agradan los abrazos sinceros llenos de no estás sola.

Odio el desorden, pero soy incapaz de ordenarme.

Madure antes de tiempo, y odio ser adulta.

A mí me da igual todo…pero todo me importa

No creo en el amor, y me enamorado más de una vez.

Lo admito mil veces dije: no me importa si tú pasas yo también, mil veces volví porque me importaba demasiado.

Me gusta estar sola en silencio y me sigue gustando saber que hay alguien ahí.

Lo admito…soy de ideas fijas, soy mentalmente divergente.



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