periodicos

Todos sabemos que una imagen vale más que mil palabras. Una fotografía es más expresiva, mucho más práctica y determinante para explicar el hecho a relatar; más cómoda, rápida para lo que pretendemos decir o mostrar que conseguir un acertado título para la noticia que soporta y no digamos, dedicar  más tiempo a leer y entender los comentarios que sobre ella se vierten. Una buena fotografía dice más que una enciclopedia pueda mostrar sobre alguien o algo. Como no puede ser de otra manera así lo entienden los periódicos. Sin fotografía una noticia no está completa porque es la que sintetiza y evidencia cualquier acontecimiento.



Dejemos de lado el mundo de las revistas de cualquier índole en las que las fotografías son intrínsecamente su razón de ser, fotografías espléndidas, educativas, sugerentes, rigurosas, o bochornosas que de ahí el título, revistas del corazón más o menos caliente, revistas sobre viajes, motor, moda, revistas especializadas en algún sector. Tampoco pretendo referirme a las imágenes en movimiento de la televisión, ese es otro mundo, parecido pero con menos pedigrí que la prensa escrita. Quiero referirme en especial a las fotografías que publican los diarios sobre personas o sobre acontecimientos sobre todo de carácter político y socio económico.

En cuanto a los acontecimientos, las imágenes suelen ser muy distintas incluso en el tamaño, según la tendencia del periódico que las publica…y en algunos casos las silencia por muy notorios que  sean. Es en las fotografías, en las situaciones y sobre todo en los gestos que inevitablemente hacen los políticos  en donde vemos si el personaje  goza del favor o no del diario que las publica.  Fotografías  donde aparece el “modelo” en cuestión con gesto amable o antipático, sereno o irritado, con gesto de bobo o de inteligente.



En milésimas de segundo el gesto de una persona cambia lo suficiente como para aparecer de una manera u otra. Si decimos que cada periódico publica lo que sus lectores quieren leer, también podemos decir que publican las fotografías que sus veedores quieren ver, sobre todo para los que los hojean en los establecimientos públicos mientras esperan que les toque el turno o se beben algún café con ademán distraído y que no se “rascan el bolsillo” para comprarlo; son los veedores y ojeadores de periódicos. Y es que los periódicos están en todo y en “todos” por eso se hacen llamar diarios de información general; información visual para muchos, diría yo.

Fermín Gassol Peco



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