La posteridad nunca reconocerá mi falta,
donde nada ni nadie aún ha llegado,
ni el olvido, ni las noches sin los sueños,
ni el rigor humano de todos los sentidos.

Y haciendo de mi muerte el fracaso mi vida,
apenas corresponderán unos cuantos versos,
para dejar escrito en sangre el arrepentimiento
de la lealtad sincera de mi firme sentimiento.



Que hasta el silencio sentirá la tortura
y las palabras dictarán su elocuencia,
envolviendo los besos en el recuerdo
y resguardando las emergidas tristezas.

Y marcharé dejando que el viento te detenga
y en los cauces de mi boca dejes tu presencia,
gozando los adentros mientras el alma espera
fruncir los colores en las eternas primaveras.



lafalta



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