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Hace  ocho años el Sacerdote D. Julián Plaza, Delegado de Cáritas Interparroquial de Tomelloso, en nombre de los demás sacerdotes de las parroquias de nuestro pueblo, me animó a responsabilizarme de la dirección de  Cáritas- Tomelloso.  Me pensé mucho el ofrecimiento pues representar a la Iglesia en la grandiosa  misión de aliviar las penas y necesidades de  quienes peor lo pasan  supone algo más que la dedicación de tiempo y desarrollo de capacidades. Estar en la misión de la Iglesia significa ser Iglesia y  siempre queda la duda si se es buen  ejemplo para ello.



Pero dije sí, porque no se puede decir no a esta llamada. Si Dios quería eso de mí, no podía decir más que un SÍ rotundo y que fuera lo que Él quisiera.

Pronto aprendí mis misiones, la mayoría de ellas compartidas con el delegado de los sacerdotes: Dar respuesta a las demandas  de las personas y los grupos más desfavorecidos de la  sociedad, implicación social  de entidades y grupos en la labor de Cáritas y difusión de este compromiso, provisión y previsión de fondos y medios para hacer  posible  de forma efectiva y eficaz la tarea a desarrollar, animar y aumentar el número de las personas que componen el voluntariado de Cáritas, conservar el patrimonio de Cáritas y hacerlo accesible y operativo para la faena que se nos tiene encomendada…

No son pocas las responsabilidades que recaen en  la dirección  de  Cáritas y para ello el primer paso fue  conformar un EQUIPO de trabajo que respondiese a los retos que se nos planteaban.

Hoy, cuando mi responsabilidad llega a su fin, tengo que  DAR GRACIAS a DIOS pues, en todos esos aspectos que antes enumeraba como labores a desarrollar, puedo decir, con toda humildad, que se ha avanzado notablemente. Pero mi GRATITUD pasa por poner de relieve el excelente trabajo de todos y cada uno de los miembros de la JUNTA PERMANENTE DE CÁRITAS Tomelloso.



AGRADECIMIENTO, sí, así con mayúsculas, grandísimo agradecimiento a los VOLUNTARIOS, cada uno desde su colaboración, desde su lugar en los diversos servicios, comisiones, talleres y sobre todo en acogida, han desarrollado una excelente faena. Sin los voluntarios, de los cuales Dios se sirve para su mensaje, Cáritas no podría funcionar.

Se puede cuestionar si la labor es más o menos espiritual, si se acerca o desvía  del sentido verdadero del amor al hermano. Quizás se pueda reflexionar y debatir si desde la obra de Dios que Cáritas representa no estamos dejando de exigir al Cesar lo que es responsabilidad del Cesar. Son debates abiertos y más cuando se está en época de crisis económica y social. En todo caso el  amor  nunca debe dejar de ejercerse aunque la sociedad merezca  serias y enérgicas críticas por cuanto la falta  de sencillez en comportamientos sociales, el menoscabo de la dignidad y la falta de protección hace que muchas personas acudan  a la caridad.

Pero lo que es incuestionable es  la LABOR DE LOS VOLUNTARIOS. Ellos son  personas que parten del principio de que la VIDA ES UN REGALO, y que hay personas que sus condiciones de vida son  muy precarias y por tanto hay que echarles una mano para salir adelante aliviando sus penas y necesidades. Los voluntarios son personas que en su corazón, en su reflexión sobre la vida y en su FE, tienen bien asentado el principio evangélico de la PARÁBOLA DE LOS TALENTOS y por  tanto saben que si han recibido unos dones deben ponerlos al servicio de los demás.

En ocho años, años de crisis, hemos tenido que CRECER en servicio y en PEDIR PARA DAR , hemos tenido que multiplicar energías para de igual manera responder a demandas. En el balance que se hacía público en nuestro boletín trimestral correspondiente a diciembre de 2008, el número de atenciones prestadas a personas y familias era de 500 atenciones  al año y el gasto mensual de talleres y ayudas  estaba en 3.000 euros aproximadamente. Hoy, con la referencia del balance de 2013, publicado en el boletín de diciembre de ese año, estamos realizando  3.000 atenciones de ayuda y el balance mensual de gasto está  en los 15.000 euros aproximadamente.



 Con la ayuda del pueblo de Tomelloso, sus entidades y asociaciones, y muy principalmente por la colaboración recibida en los donativos del primer domingo de mes en las  cinco parroquias de Tomelloso, hemos podido sextuplicar el número de  atenciones en cinco años  y de  poder prestar ayudas mensuales   por 3.000 euros a realizarlas por valor de 15.000 cada mes.  Sin duda alguna eso es obra de Dios a través de la fraternidad de los hermanos.

Quiero manifestar mi especial agradecimiento a D. Antonio López Castro, mi buen amigo y  ejemplar sacerdote, con el que he compartido los últimos seis años  la responsabilidad de Cáritas. Antonio es bueno, te hace ser mejor y te anima a no desfallecer. Él si es buen reflejo del semblante de Dios pues su sonrisa  inspira paz y sus palabras suponen ánimo constante. Los demás sacerdotes de las parroquias de Tomelloso siempre  han sido reconfortantes para nuestra labor, respetuosos incluso cuando nos hemos equivocado y siempre excelentes animadores de la labor de Cáritas.



El Ayuntamiento de Tomelloso es excepcional  cómplice de esta labor y en la Corporación Municipal y en  la persona del Sr. Alcalde siempre hemos encontrado la mejor colaboración para el buen desarrollo de nuestra misión.

A todos gracias.

Ramón González.

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