El campo de las estrellas

Soy tomellosero en el exterior—aunque no mucho: en Malagón (C.Real)—, desde hace 33 años.

De la saga de «Los Mantecas», carnavaleros de toda la vida de Dios, canutthis, floristeros, etc.

Prejubilado de banca y amante de los viajes.

En la extensa tradición del pueblo, hago mis pinitos con las letras (más bien flojo), y con el dibujo a tinta (algo mejor)

El campo de las estrellas: 13 de abril, por Antonio González Díaz

Tras una noche complicada y con dolores, Antonio encuentra por la mañana en el pueblo al fisio del albergue, le recomienda parar un día entero

El campo de las estrellas: de Carrión a Terradillos

De Carrión a Terradillos. Esta noche ha llovido (mañana hay barro), pero solo ha sido un matapolvos. Diecisiete kilómetros, feos, aburridos, vacíos, sin nada...y empieza a chispear.

El campo de las estrellas: 29 de abril, por Antonio González Díaz

A pesar de la doble etapa de ayer, San Ibuprofeno obra el milagro. Tanto que Antonio se va a Sarria por la ruta más larga

Sunset boulevard, por Antonio González Díaz

Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle, y recordé, como otras veces, las vejaciones y abusos cuartelarios sufridos. Pero sabía que tenía que girar el arma. Sentí el acero frío en el paladar. Fundí a negro aquel anochecer oscense del setenta y siete. Ya no contaré las majaderías varoniles de aquella puta mili. Ni tampoco sabré, Mi Teniente, si soportó usted el oprobio justiciero que le inculpaba, en la carta que quedó junto al agujero sangrante de mi calavera. Amanecía cuando me encontraron.

El campo de las estrellas: 27 de abril, por Antonio González Díaz

La noche de antes fue el 30º cumpleaños de Kim. La fiesta fue breve, pero emocionante. En Villafranca, Antonio escribe en calma, como aquel día en Cizur Mayor...

El campo de las estrellas: 9 de abril, por Antonio González Díaz

De Estella a Los Arcos. La masificación, algo que no puede ser y que hace que haya quien a las cinco de la mañana empiece a rebullirse, como Adriana, argentina y adusta que parte de noche por todo el mundo. La que prometía ser una etapa tranquila, corta, con poco calor, provoca un verdadero parte de guerra. Lo mejor del día, la noche, el pueblo, la colegiata, una cerveza y un bordón para la rodilla.  

El campo de las estrellas: De Astorga a Foncebadón

Se sale fácil de Astorga. Nuestro Odiseo se olvida el cargador del móvil en el albergue, un peregrino se lo devuelve quince kilómetros después

El campo de las estrellas: 11 de abril, por Antonio González Díaz

De Logroño a Nájera, perdido de noche por la capital riojana haciendo más larga, aún si cabe la etapa, triste y de despedidas. "Te quiero mucho" dich

El campo de las estrellas: de Burgo Ranero a Mansilla de las Mulas

Jueves Santo. La tarde y la noche anteriores ha estado lloviendo. tres ampollas nuevas. Lo mal que se escribe tumbado y con una linterna en la cabeza. Pablo dice que no pasa de León: