El campo de las estrellas

Soy tomellosero en el exterior—aunque no mucho: en Malagón (C.Real)—, desde hace 33 años.

De la saga de «Los Mantecas», carnavaleros de toda la vida de Dios, canutthis, floristeros, etc.

Prejubilado de banca y amante de los viajes.

En la extensa tradición del pueblo, hago mis pinitos con las letras (más bien flojo), y con el dibujo a tinta (algo mejor)

El campo de las estrellas: de Burgo Ranero a Mansilla de las Mulas

Jueves Santo. La tarde y la noche anteriores ha estado lloviendo. tres ampollas nuevas. Lo mal que se escribe tumbado y con una linterna en la cabeza. Pablo dice que no pasa de León:

El campo de las estrellas: de Terradillo de los Templarios a Burgo Ranero

Caminando tres horas bajo la lluvia, a Antonio se le ha metido el agua hasta en los bolsillos. Trece kilómetros como fantasmas, sombras jorobadas de colores casi imperceptibles

El campo de las estrellas: de Carrión a Terradillos

De Carrión a Terradillos. Esta noche ha llovido (mañana hay barro), pero solo ha sido un matapolvos. Diecisiete kilómetros, feos, aburridos, vacíos, sin nada...y empieza a chispear.

El campo de las estrellas: 29 de abril, por Antonio González Díaz

A pesar de la doble etapa de ayer, San Ibuprofeno obra el milagro. Tanto que Antonio se va a Sarria por la ruta más larga

El campo de las estrellas: 5 de abril, por Antonio González Díaz

De Roncesvalles a Zubiri, con una ampolla curada en agua del Arga bajo el Puente de La Rabia. Antes, en Burguete, cafés, besos y despedidas tras otra noche sin dormir.

El campo de las estrellas: 28 de abril, por Antonio González Díaz

El presentimiento de O Cebreiro amenza el ánimo y las energías de Antonio y le impide dormir

El campo de las estrellas: De Burgos a Hontanás

De Burgos a Hontanás. Tras una buena noche, a madrugar, saliendo de Burgos sin salir el sol. Bien pero sin euforia. Desayuno en Tardajos. Pasan más ciclistas que otros días. Antonio adelanta a varios peregrinos: —¡Buen camino! Antonio piensa en la Semana Santa, en los suyos, en los trigales... En Hontanás siesta. Se está bien.  

El campo de las estrellas: 4 de abril, por Antonio González Díaz

Después de una noche en vela, Antonio atraviesa Roncesvalles: «No voy a escribir nada de esta etapa, porque no encontraré adjetivos, pero es la primera vez que cruzo una cordillera con sustantivos: la niebla, las hayas, los valles, el frío... y las piernas, que cuando no van, no van».

El campo de las estrellas: de Agés a Burgos

La jornada empieza con buenas sensaciones. El frío es intenso al paso por Atapuerca. La entrada de Burgos es sosa. Las luengas barbas del Cid no impiden que haya que lavar la ropa. «De todas formas, pienso que al Camino hay que venir preparado» Adiós a Julio.

El campo de las estrellas: de Hospital de Órbigo  a Astorga

Hace frío, a pesar de la procesión del Resucitado. Antonio dibuja el palacio diseñado por Gaudí, compra mantecadas, toma café, charla y cena sardinas de lata.