En la Plaza de la Catedral, Antonio no puede contener las lágrimas por lo que ve.

PEREGRINO EN LEON



Telefonea a Silvia, le cuenta como se siente, mirando las vidrieras de la Pulcra Leonina, con otros ojos: ha dejado de ser turista. Es peregrino.

Soy yo mismo el caminante









Dejar respuesta

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre