Salones Epilogo

Cine Serna

Me van a permitir que, tras un espacio de tiempo (más que acusado) de silencio (respetuoso), me tome la libertad de expresar, por este medio, mis opiniones.


MANCHATEL – Fibra orange proximamente…

A mí, me mató la modernidad. Quizá la misma que me propició y realzó, pero entendida de un modo muy diferente (irrespetuoso, avasallador, si quieren; en todo caso, carente del romanticismo que, al menos así lo entiendo yo, me había permitido situarme como un emblema de la ciudad).

Dirán algunos que estoy siendo pagado con la misma moneda utilizada para otros que me precedieron, como el siempre famoso (y muy traído a colación) Teatro Principal, pero ello no empece, a mi juicio, para entender (que no compartir) la injusticias como lo que son.


Selfietour – oferta Balneario Jerte

Comprenderán que me sienta apenado cuando veo el estado en el que hallo y con el que luzco hacia el exterior.

En mis paredes, un dudoso arte urbano (el grafiti incontrolado) ha garabateado mis paredes y la verja que me tapa. A mi lado, el otrora famoso Cine Torres ve, apenado, como el desamparo hace presa de sus instalaciones.


SAT San Jose

En todo caso, arriba, el letrero luminoso que promocionaba mis virtudes (Cinemas, en letras verde sobre fondo blanco y resguardado con dos focos más, rojos, arriba y abajo) aún quiere recordar mis momentos de grandeza.

Incluso en el frontal del edificio, en la segunda altura, un mural cuadrado, entre las ventanas, construido en ladrillos de diferentes colores, marca, como frontispicio y con letras regulares, el todopoderoso llamamiento: “Cine Serna”.


DipuCR – Sabores del Quijote

Echo de menos la algarabía de las tardes en las que las familias y los amigos se personaban entre mis butacas, dispuestos a pasar su tiempo libre, apreciando las maravillas del cine (ese arte en movimiento) o el preciosismo de una obra de teatro (que coloca la cotidianeidad en un estadio superior a la percepción; quizá en la reflexión), acudiendo, en la semana grande de Feria, a los más altos eventos.

Llámenme, si quieren, nostálgico, inadaptado a los tiempos, trasnochado o antediluviano. Podré aceptarlo. De hecho, ya lo he asumido.



Con todo, me gustaría poder serles de utilidad. Ese lugar cercano, céntrico, en el que destinar una tarde o una velada y permitir que la imaginación vague al acompasado runrún de la cinta y el metraje, de las bellezas inalcanzables, de los misterios por resolver, de las epopeyas y las aventuras, de la comicidad hecha inteligencia y risa incontrolable, del terror y el pánico de lo inexplicable o de los dramas que les hacían sentir desconsuelo y soledad.

A buen seguro, existen iniciativas que podrían facilitar mi utilidad. Cine-fórums, conferencias, celebraciones de eventos y, por supuesto, representaciones dramáticas, líricas o similares.


AMFAR  – Fin de Año

Sé que mis palabras caerán en saco roto. Arredradas ante el imparable sonido de la caja del capitalismo, del grito inexpugnable (invencible) de las gráficas que reportaban beneficios y dividendos, vencidas frente al implacable avance del mercado.

Quédense con sus tardes asépticas en salas inhóspitas, como hangares, en las que disfrutan (sic) de unas butacas anónimas y de un entorno (el circundante) destinado, única y exclusivamente, a su mayor prodigalidad (económica, que no cultural).


Hidymec

Yo, si quieren, les espero (les sigo esperando) en la calle del Pintor López Torres.

El Cine Serna.

EURO CAJA RURAL PIE

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