Salones Epilogo

luis-quiros

Mi siempre muy querido Don Luis:


Bodegas Verum

En mayo del año que viene (si llegamos, que uno ya empieza a tener miedo de que las fuerzas le fallen o la “Parca” le visite sin piedad [pero con eficacia]), se cumplen nada más y nada menos que setenta y cinco años de su fallecimiento (asesinato, por aquello de llamar por su nombre a los repelentes actos ocurridos).

Y olvidarán, aquéllos que continúan intentando extraer interpretaciones simplistas de un conflicto como el fratricida (que sumió a nuestro Reino en una auténtica brecha de sangre e incomprensión y que provocó que muchos compatriotas se vieran obligados a huir lejos de su tierra), olvidarán, repito, glosar su figura y dedicar, aunque sea levemente, un grato recuerdo a la magnífica actuación que, durante tantos años, usted efectuó para con su pueblo (nuestro Tomelloso).


JCCM – Prevencion Violencia de Genero 300×250

Porque qué mejor, Don Luis, que referirles a esos ingratos que usted tuvo a bien cursar Derecho para obviar togas y códigos y dedicarse, en un primer momento, a la muy tradicional (y propia de la tierra) faena de cultivar viñedos, robando ratos al sueño y al descanso para dedicarlos a su pasión, la cultura, en las muchas facetas en las que usted descolló.

Así, y en el trayecto de su vida, su tiempo se destinó, entre pinceles, a la creación de cuadros como “Las Terreras” o “Las Azafraneras”, sin olvidar el célebre retrato del popular “Carrañaca”, y, entre utensilios de escritura, mantuvo una habitual participación en prestigiosas cabeceras como la de “El Pueblo” (que fundara su íntimo amigo Blasco Ibáñez y al que dedicó su emotivo “Mi homenaje a Blasco Ibáñez”), la de “El Progreso” o la de “El Liberal”.


DipuCR – Sabores del Quijote

Sabe, buen amigo Don Luis, ésos no recordarán su fecunda obra porque no sabrán perdonar la diferencia, el pensamiento encontrado y que, como muchos otros, usted enarbolara, en su día, una bandera distinta a la que venció en ese odiado conflicto nacional. Imperdonable yerro (el de ellos) cuando se ha (por mor de una más grata convivencia) de separar la política de la cultura, porque la sensibilidad (hasta donde me alcanza) no entiende de idearios ni de proclamas.

Y, así, tan olvidado como ahora le mantienen, en una fosa común del cementerio de la vecina localidad de Alcázar de San Juan, sellarán su voz (para los que no quieran oír), intentando ahogarla… Pobres, ellos, qué saben de la capacidad de escape que posee la cultura, que le permite alcanzar los lugares más extremos y recónditos.


MANCHATEL – Fibra orange proximamente…

Le escribo desde el cementerio de los libros perdidos, los publicados gracias al empeño de los familiares y/o amigos, los que ansían que una mano desempolve su lomo y descubra el ingenio que, entre sus páginas, (re)luce.

Con sumo afecto y admiración.


DipuCR – Sabores del Quijote

Su libro, “Riberas Latinas”.

EURO CAJA RURAL PIE

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