Salones Epilogo

garcia_pavon

Ilustre maestro:


Bodegas Verum

Diversos avatares me conducen a escribir esta carta que, espero, reciba en la mejor de las situaciones.

Vaya de antemano que a un (muy humilde) “juntaletras” como el que suscribe, le llena de gozo y temor la responsabilidad de molestar con sus cuitas a alguien que, como usted, es el pionero y artífice de la novela negra en España y cuyas novelas demuestran la calidad literaria (y humana [quien haya leído “Cuentos Republicanos”, sabrá entender]) de un ser único y excepcional.


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Los que somos de natural tímidos, nos gusta más hacer buenas palabras de otros, y, por ello, yo me remito a lo que de usted refería, Félix Grande (al que Dios guarde), en una tribuna abierta (“Sirviente y Señor”) del diario El País, en su edición de 22 de marzo de 1990: “García Pavón fue de esa estirpe. No le deslumbró la tentación de ser un inventor literario: era lentamente ambicioso y eligió ser un escritor añejo, es decir, uno de esos artesanos cuyas obras mejoran al paso de los años”.

Me alargaría en alabarle (merecidamente), pero bien conoce usted de la limitación en el escribir (y la tremenda alegría con que se recibe la brevedad), por lo que le ruego que me permita explicarme.


Hidymec

Vienen a cuento estas líneas por el sin par hecho de que en nuestra ciudad, y a las alturas de los tiempos en las que nos encontramos, no exista una estatua en reconocimiento y honor del privilegio que supone que la figura de Antonio López García (huelgan presentaciones) naciera en nuestras tierras.

De ahí que, debido a su afinada capacidad creativa, le ruego que remita mi petición a su Jefe de la Policía Local, afamado y sagaz Plinio, para que éste, en colaboración del siempre atinado Don Lotario, investiguen y resuelvan (si pueden) este misterio que debería abominar a una sociedad como la nuestra.


SAT San Jose

Desconozco, en eso ellos estarán más versados, si podrán encontrar un único culpable, aunque barrunto que el carácter ingente de la tropelía requiere, al menos, de la aquiescencia de múltiples sujetos (bellacos, entre nosotros, si se permite).

Pensará usted que por qué no invito a Plinio y Don Lotario a que desentrañen el motivo por el que no se ha levantado (tampoco) un monumento en su honor, Don Francisco…



Y, sin que le falte razón, querido maestro, quien esto escribe es de los que agradece que los homenajes y demás actuaciones laudatorias sean recibidas en vida (sea como fuere, sepa que [según he podido tomar conocimiento] a usted, en la librería más prestigiosa del género policiaco de la Villa y Corte, le dedican el escaparate con más relumbrón que engalana la tradicional calle de Guzmán el Bueno).

Deséeles suerte a Plinio y Don Lotario, algo me dice que la necesitarán.



Con sumo agradecimiento por el placer que es (siempre) recalar en sus grandes obras, le transmito mi rendida admiración y el más cordial de mis saludos.

Suyo.



El conductor del coche escoba

EURO CAJA RURAL PIE

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