Salones Epilogo

mensajería

Mi apreciada Alicia.


Virgen de las Viñas

Vaya, de antemano, mi más sincero (y sentido) pésame por el fallecimiento de su padre en tan trágicas circunstancias como las acontecidas. Ruego haga extensivo mi pesar a su madre, su hermana y al resto de familia que han visto cómo el Destino ha jugado esta inesperada (y malévola) pasada.

Seré conciso y breve en mi misiva porque asumo que mis palabras no servirán para otorgarle confort en su duelo, pero me permito enviárselas a resultas de sus manifestaciones en las redes sociales respecto de la conducta de aquéllos que publicaron, en grupos de mensajería instantánea (Whatsapp y similares), fotografías de su difunto padre recién ocurrido el más que lamentable accidente de tráfico (incluso antes de que cualquiera de los miembros de su familia pudieran tomar conocimiento de lo sucedido).


DipuCR – Sabores del Quijote

Asumo su rabia y dolor (no solo por el hecho en sí, sino también con el comportamiento de aquéllos que dieron publicidad a ese momento de tan fatal desenlace), y es ello lo que me hace entender (que no justificar) su expresión y su deseo (nada halagüeño, pero movido por la impotencia en tan fatídicos momentos) de revancha (si no algo peor) para con los hombres y mujeres que difundieron las citadas imágenes.

Desafortunadamente, y en ese juego todos nos hemos visto involucrados en mayor o menor medida (de manera voluntaria, además), los nuevos dispositivos tecnológicos nos permiten vivir los acontecimientos con una inmediatez que, las más de las veces, impide (a quien no cuenta con dos dedos de frente) enjuiciar las repercusiones de las acciones (parece obvio que es demasiado sencillo reenviar una fotografía sin pararse a pensar el daño que tal conducta puede ocasionar alrededor).


Dipu CR – Aniversario Edificio

A los efectos que nos competen que un hombre fallezca en un accidente de tránsito fruto de una infracción de las normas de circulación (y civismo) es noticiable (por los medios y los conductos adecuados [sin necesidad de identificar al finado, ni al infractor, por ejemplo, sino siendo meros notarios de lo fáctico]).

De ahí a que se publiciten imágenes del siniestro, sin previa autorización y propiciando su difusión por muy variados medios, media un trecho que no se puede estimar cubierto por el derecho a la información, ya que se alza como una más que reprochable actuación morbosa e irracional de un puñado de señores que solo buscan saciar su sed de curiosidad (de pretender vivir vidas ajenas con unos criterios muy alejados de la bondad y empatía).



Y, como no soy quien para aconsejar, únicamente le deseo que pueda obviar esa repercusión mediática y reserve, en su memoria, la multitud de buenos momentos que, sin lugar a ningún género de dudas, le permitió la vida en compañía de su progenitor.

Asimismo, concentre sus esfuerzos en salvaguardar sus intereses (y los de los suyos) en los foros que le podrán deparar algún tipo de reparación o Justicia (y que, desde luego, no son las tribunas públicas de redes sociales o de los medios de comunicación).


AMFAR  – Fin de Año

Suerte en lo que resta y mucho ánimo, Alicia. Sepa que lamento hondamente el deceso de su padre.

Ánimo y fuerza.


Hidymec

Suyo.

El conductor del coche escoba.

EURO CAJA RURAL PIE

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