Salones Epilogo

Ducati

No nos preparan para esto, amigo.


MANCHATEL – Fibra orange proximamente…

Ni siquiera los sinsabores de la carretera, con sus peligros, sus curvas cerradas, sus sorpresas convertidas en inoportunos socavones o baches, permiten hacerse a la idea de lo que un abandono prematuro (y definitivo) como el tuyo puede originar.

Supongo que habrás atendido, llegado este duro trance, a que, con exceso de ingenuidad, muchos consideran oportuno glosar ese tipo de virtudes de bonhomía y empatía que, más veces que menos, se encuentran en una (más que) discutible proximidad con el entendimiento que muchos de nosotros hacemos de la existencia terrena.


DipuCR – Sabores del Quijote

Cabe entenderlo como un homenaje, su homenaje… Pues bien. Ellos no entenderán por qué (ni cómo) podías aceptar que tus compañeros en el amor por la motocicleta te llamasen “Rubia”.

Con todo, y supongo que eso sí que te podrá llenar de satisfacción, tus fieles amigos, tus acólitos, los miembros del “Escuadrón Matraka” y otros compañeros de escapada por la carretera, tuvieron a bien, acompañados de tus hijos (sin casco), flanquear tu última salida, inhabilitado para apretar el puño, sin poder abrir o cerrar gas, pero arropado, al igual que siempre.


MANCHATEL – Fibra orange proximamente…

Fue la primera ocasión, quizá, en la que el llanto se traduce en un ferviente grito, al unísono, de poderosos motores que rugen, llenando el cielo de una tarde (triste y nostálgica) del inicio de este mayo. Algo complicado de explicar para aquéllos que no han apreciado el valor de palabras como “salvaje” o “libertad” a lomos de una motocicleta de gran cilindrada.

Existen palabras que predican religiones, que levantan estadios, que hacen ondear banderas y matar por ellas, otras que aumentan la sensibilidad, algunas, incluso, que son capaces de transportarnos a lugares que jamás visitamos (y que no llegaremos a pisar) pero muy pocas, posiblemente ninguna, para expresar las sensaciones, las que evidencian que un acto de vasallaje, de reconocimiento, no siempre ha de encontrarse constreñido en los estrechos límites del savoir fair (tus amigos decidieron firmar la chaqueta de tu mono sobre tu ataúd, un modo, limpio y honesto, de decir “hasta pronto” cuando no se alienta un lugar para el “adiós”).


SAT San Jose

Hay (y habrá) goma en el asfalto, arañazos en los monos y el temblor (y la adrenalina) que transmite una máquina rodando a velocidades endemoniadas, pero faltará la tranquilidad de buscarte apurando las cunetas.

Sabes que dejaste una fértil herencia (familiar y de hermanos en el asfalto) de amor por esta disciplina.



Sabes, también, que no vamos a olvidarte.

Suerte allá arriba.


MANCHATEL – Fibra orange proximamente…

El conductor del coche escoba

EURO CAJA RURAL PIE

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