Salones Epilogo

javier blanco

Mi apreciado amigo:


MANCHATEL – Fibra orange proximamente…

Existen tantas teorías (“conspiranoicas”) sobre la desaparición de la (muy sana) costumbre de comprar discos (y no hablo, tan solo, del formato vinilo, sino de cualquier otro que implique la actividad, justa y necesaria, de encaminarse a una tienda de discos o de música, como otrora se decía).

El (imparable) avance de las nuevas tecnologías ha traído aparejado, de modo inapelable, una conducta de expulsión de otras prácticas (en una actuación que recuerda a la de la penetración, en determinadas ecosistemas, de animales que propician la aniquilación de las especies autóctonas).


Selfietour – oferta Balneario Jerte

Al igual que con las teorías, podríamos disparar sobre muchos culpables de este inexorable retroceso de la venta de discos, en favor de su compra (y/o descenso) por medios digitales. Con todo, y como casi siempre, estas conductas pecan de reduccionistas puesto que sitúan la voluntad individual (la decisión del comprador) en un escenario en el que puede ser fácilmente mutable por elementos exógenos (en especial, el fácil acceso o la oferta a precios más atractivos).

Sea como fuere, y de ahí el motivo de estos pequeños párrafos dirigidos a usted, existe un núcleo de irreductibles que aún disfrutamos acudiendo a comprar discos y, sobre todo, a acoger (o, al menos, escuchar) los consejos de nuestros vendedores, con esa profesionalidad y amor por la música que, hasta la fecha, no es característica de las herramientas y programas informáticos que facilitan las descargas al resto de dispositivos electrónicos de reproducción.



Además, y en su caso, su tienda es un lugar privilegiado, también, para aquéllos cinéfilos que se resisten a retirar sus aparatos de vídeo (VHS o BETA [que alguno quedará aún por ahí]) y que encuentran satisfechas sus peticiones entre el amplio repertorio que usted ofrece a su clientela.

Existe un punto algo más que romántico en su actuación. Una especie de lucha frente a los elementos externos, un empecinamiento que nos demuestra (en estos tiempos en los que lo sencillo es nadar a favor de la corriente y dejarse llevar por los impulsos de las modas más fugaces y pasajeras) que mantener incólumes nuestras convicciones permite sobrevivir y, por añadidura, ganarse el respeto y la admiración de otros que, por el contrario, se acomodan al rebufo de las órdenes y los dictados de ese ser inanimado (si quieren incluir despiadado, quizá no se hallen demasiado desencaminados) que dan en llamar mercado.


SAT San Jose

Gracias por esos grandes momentos que nos hace disfrutar, amigo.

Le deseo la mayor de las suertes y que el trayecto sea muy largo.



Fuerte abrazo.

El conductor del coche escoba

EURO CAJA RURAL PIE

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