Salones Epilogo

liebre

Queridos Alcalde y concejales (querido Pleno):


Vinicola Inline

Permítanme que me tome la confianza de escribirles, por este medio, para poner en su conocimiento lo que considero una más que justa reivindicación (que me coloca en una durísima y triste situación) y que, a juicio de quien les interpela, podrán reparar en, apenas, unos cuantos días (sin perjuicio de los, siempre tediosos, trámites burocráticos oportunos).

Viene a cuento esta misiva porque, como les decía, me siento solo (y mi soledad es injusticia debida a un Informe que ustedes solicitaron [allá por el año 1972] y acataron sin recabar [o defender] una opinión algo más consecuente con la Historia [y mi historia]).



Hoy, todavía en el Decreto 2080/1973, de 26 de julio (BOE del 6 de septiembre), dado por Francisco Franco, se puede leer que el actual escudo está dispuesto de este modo: “en campo de oro, una mata de tomillo, de sinople, adiestrada de una liebre, de sable, terrazado de sinople. Al timbre, corona real”.

Bien deberían saber ustedes que mi presencia ha sido, incluso, cuestionada o puesta en tela de juicio por algunos (demasiados). Y, sin embargo, los mismos que defienden mi necesaria existencia y continuidad (amparada en el hecho de que los más antiguos pobladores de nuestras tierras dedicaban gran parte de su tiempo a la crianza de mis pares) fueron los que (con su beneplácito, el de ustedes, Pleno de la localidad) decidieron que me viera abocada a esta orfandad.


AMFAR  – Fin de Año

Una injustificada soledad que, desde el año 1850 (por obra de la creativa inspiración del Síndico del Ayuntamiento Don Domingo Pliego [a la sazón autor del sello de la Municipalidad y primero de los que obvio la entera configuración del escudo de Tomelloso]), me apena y castiga de modo inapelable (y sí, me dirán que peor fue cuando en 1873, y por obra del Gobierno Federal, se obligó a Tomelloso a utilizar el escudo de Castilla y León, pero solventamos ese trámite y aquí perduramos).

Por eso, y aún sabedor de las eventuales dificultades que mi petición les pudiere ocasionar, les intimo para que soliciten la modificación del escudo de armas de la ciudad y se sirvan en acompasarlo con el que, de modo inmemorial, se venía usando y que, en palabras de los más doctos estudiosos en Heráldica, estaba dispuesto del siguiente modo: “en campo de azur, que surcan tres pájaros negros, una mata de tomillo acolada a un conejo de su color, pasante y terrazado de sinople. Corona a la antigua o la caprichosa”.


DipuCR – Sabores del Quijote

Ahora, reflejada mi petición, entenderán que me persiga la tremenda soledad que les refería, porque, antes, esos tres pájaros negros, me ayudaban y acompañaban y, adicionalmente, servían para completar y engrandecer el (ya de por sí bello) escudo de armas de nuestra localidad.

No me molesta (poco podía hacerlo) que, siguiendo el citado Informe del año 72, se sirvan en incluir la cruz de la Orden Militar de Santiago (“a la siniestra”), pero, por favor, en el ejercicio de las funciones que tienen conferidas y, sobre todo, para restañar las heridas de esta histórica injusticia, traigan al escudo a esos tres pájaros.


Hidymec

Siempre suyo (y orgulloso de ser símbolo de la ciudad).

El conejo del escudo de Tomelloso

EURO CAJA RURAL PIE

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