Salones Epilogo

francis p fernandez

Mi querido amigo.


Virgen de las Viñas

Enhorabuena, sin más.

La publicación (y edición) de un libro (y sobre todo cuando no es el primero) es más que sintomática de buena salud y, como decía antes, sin mayor necesidad de análisis, de un gozoso deseo de celebración.


Hidymec

Me tomé la molestia (algo que suelo observar con todas las creaciones de los literatos locales) de leer su “El Clan de Acuario” y he de decirle que sus demoledoras visiones sobre la realidad humana (abyecta, las más de las veces) no deberían dejar a nadie indiferente (quizá tampoco sorprender en demasía, pero ya sabemos por los profilácticos caminos que se nos mueve el universo y sus habitantes en estos últimos siglos que nos han tocado vivir).

Su prosa, directa y sin concesiones, como un uppercut de un peso pesado, coloca las cosas en su sitio para el que no guarde ese temor reverencial a mirar sin ojos apriorísticos o inalterables (que para la diversión ya nos dejaron los seriales de televisión).


SAT San Jose

Ya en “La versión del minotauro” y en “El sueño del errante” recorría usted una serie de parajes que insinuaban su aguzado análisis de los males que rezuma nuestra sociedad y que se asomaban entre los devaneos con esa literatura de ciencia-ficción que se alza en un conducto, tan válido como cualquier otro, para avisar de nuestros errores y debilidades.

Usted, como creador (especialmente en su blogia “Löwenzahm, explorando la naturaleza humana) ya hace más que palpable el gusto por las historias que, en puridad, conforman el verdadero universo humano (a veces al que menos nos gusta visitar pero, no por ello, inexistente o menos recurrente).


Dipu CR – Aniversario Edificio

Además, y en su vertiente más técnica, la de profesor de la Universidad Camilo José Cela (en Psicología Criminal y Psicología de la Personalidad), también ha tenido ocasión de publicar otras obras como “Mentes Criminales” o “Imbéciles Morales” (además de multitud de colaboraciones con revistas especializadas), que adveran su gusto por el estudio de ese lado extremo de nuestro comportamiento, el que lleva al ser humano a conducirse por los rincones más oscuros y tenebristas (no siempre existe algo de romántico en el asesino), propiciando actuaciones horrendas pero no necesariamente incomprensibles.

Solo me queda desearle la mayor de la suertes en esta nueva aventura y, como no puede ser de otro modo, que la inspiración continúe


MANCHATEL – Fibra orange proximamente…

Es un placer leerle (y tenerle de vuelta en papel), amigo.

El conductor del coche escoba

EURO CAJA RURAL PIE

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