Querido amigo:

Me sorprendió encontrarte en un lugar preponderante en el Ayuntamiento de esta ciudad.el-varal


Bodegas Verum

Alto, espigado, parduzco en tu piel y con un porte elegante y señorial para aquellos años, tocado con sombrero de paja, adornado con un pañuelo blanco al cuello y con otro en el bolsillo de la solapa de tu chaqueta y esos zapatos bicolores, como los de un estadounidense de los felices años veinte.

Con tu sonrisa, inmaculada y despreocupada, pero vacía, la de un hombre que vive en tierra ajena. Aquél que, en suma, es un extranjero y ha hecho de la deriva su marca identificativa.


DipuCR – Sabores del Quijote

Volvía, yo, de dejar mis escasas pertenencias en el solar de una fábrica abandonada a las afueras de la ciudad donde duermo con otro grupo de subsaharianos (supongo que un periodista hubiese escrito, “donde se hacinan”) que cruzamos el mar en una endeble embarcación (el cronista de antes hubiese reflejado “patera”).

Arreciaba el frío de la madrugada y el saludo del viento helado no se atemperaba ante la espera de la luz de los faros del vehículo que nos recogería para una larga jornada de trabajo de recolección en el campo. Ni una sola palabra de afecto, de preocupación. En el fondo, y desafortunadamente, nuestro color de la piel continúa siendo la primera carta de presentación.



¿Qué contarte, verdad, a un hombre que fue utilizado como reclamo publicitario en el comercio “El Siglo”, con un atuendo de Baltasar, el Rey de Oriente, y un cartelón infame que reclamaba que los niños enviaran sus ilusionadas cartas al peculiar Mago?

Pero quiero darte las gracias por ser un precursor, por demostrar que, sin perjuicio de tu altura y del color de tu piel, todos los hombres deben de ser iguales en este firme terrenal que ocupamos de manera muy temporal.


Dipu CR – Aniversario Edificio

Mis palabras no tienen ni el peso del cuadro en el que, magistralmente, te retrató Francisco Carretero, ni el de la placa que adorna una calle de la ciudad, o la mención que el incomparable Francisco García Pavón incluyó en su novela “Las hermanas coloradas”. Son palabras sencillas.

Me despido de ti. Unos dicen que eras gitano, otros que causaste impresión por el color negro de tu piel. No importa la raza, en el fondo la ajeneidad radica, única y exclusivamente, en ser extranjero.


Dipu CR – Aniversario Edificio

Suerte, hermano.

EURO CAJA RURAL PIE

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here