Salones Epilogo

doña crisanta moreno

Muy ilustre Señora:


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Permítame el arrojo de escribirle sin que hayamos sido debidamente presentadas.

Me llamo María Josefa Pérez de Soto, casada en primeras (pero no únicas) nupcias con el Sr. D. Víctor Peñasco y Castellana, el que fuera sobrino de José Canalejas, ministro, que lo fue, de S.M. el Rey de España, Alfonso XIII.



El motivo de esta (necesariamente) corta misiva es tratar de aportar algo de luz al malentendido que la coloca (a usted) como acompañante de mi difunto marido en la trágica travesía del malogrado Titanic, a resultas de las infundadas informaciones que, durante ya demasiado tiempo, han venido perviviendo sobre tal episodio.

Baste recordar, que mi finado esposo y yo acudimos al muelle de Cherburgo, junto con nuestra criada Fermina, para continuar las festividades de nuestra luna de miel (que se expandió durante varios meses al feliz himeneo), urdiendo una hábil trama que mantuviera a nuestros padres ajenos de nuestro viaje (a tal efecto, nuestro también criado Eulogio, permaneció en París, ciudad donde nuestras familias nos intuían, y se encargaba de, puntualmente, remitir las postales que habíamos postdatado Víctor y yo).


Hidymec

Usted, a pesar de las dificultades obvias de identificación que existía en la lista de pasajeros, no se encontraba en el Titanic, ni nunca tuvo acceso en aquel infausto crucero a nuestro camarote de primera clase (el C-65), dotado de las mayores comodidades y lujos que podían imaginarse en la época.

Tras el accidente de la embarcación, como sabrá, y tras salvar mi existencia en el bote número 8, hube de esperar durante varios meses en la ciudad de Nueva York para identificar el cuerpo yerto de mi infortunado marido, y evitando, de este modo, los engorrosos trámites de la declaración de su fallecimiento.


DipuCR – Sabores del Quijote

La siempre dispar rumorología alienta la tesis de que mi entonces suegra compró un cadáver que apareció en la bahía de Nueva York y que obtuvimos, de un modo torticero, la expedición de su certificado de defunción en el Condado de Halifax.

No seré yo quien resuelva la anterior incógnita (aunque es fácil imaginar que se trata de una mera cuestión de fechas y parentescos) pues, como usted conoce, toda bella historia cuenta siempre con varios misterios, intrincados y en bucle.


Dipu CR – Aniversario Edificio

No la perturbo más. Mi conciencia queda tranquila reparando esta injusticia histórica respecto de mi presencia con Víctor en el Titanic, como muestra indudable del amor, sincero, y hondo (de puros adolescentes), que ambos compartimos.

Aprovecho la presente para reiterarle mi más cordial saludo. Suya.


MANCHATEL – Fibra orange proximamente…

María Josefa Pérez de Soto.

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