Ciudad Real tendrá un parque en memoria de los fallecidos por el COVID-19. Así lo ha avanzando este martes la alcaldesa, Pilar Zamora, junto a la concejal de Medio Ambiente, Mariana Boadella, en una comparecencia telemática.

Una zona verde que se situará en la calle Sol (junto al cementerio), en cuyo diseño, ha explicado Zamora, se está trabajando desde hace unas semanas y que servirá de homenaje a toda la sociedad ciudadrealeña y de los fallecidos por esta enfermedad. «Un espacio dentro de la ciudad que nos recordará siempre lo que ocurrió cuando un virus desconocido acabó con la vida de muchas personas de Ciudad Real y servirá para hacer un homenaje desde la memoria colectiva», ha añadido.



Y es que la alcaldesa ha aclarado que uno de los momentos más duros por los que están pasando muchos vecinos de la ciudad es el de la pérdida de un ser querido sin poder hacer un sepelio, ir al cementerio o contar con el apoyo de familiares y amigos. Así, ha explicado que Ciudad Real está de luto desde el primer día, desde el uno de abril las banderas lucen a media asta en todos los edificios municipales y habrá un minuto de silencio en los actos municipales. Ha añadido que continúan los contactos con las autoridades eclesiásticas para concretar ese funeral de ciudad anunciado semanas atrás.

Por su lado, la concejal de Medio Ambiente ha precisado que este espacio tendrá más de 9.000 metros cuadrados, un kilómetro de largo -todo el lateral de la pared del cementerio- y 28 metros de ancho. La finalidad es que sea un lugar en donde se podrá pasear y honrar la memoria de los fallecidos. Ha expresado el deseo de que también sea una zona muy usada, ya que de ahí parten muchos caminos rurales usados para el deporte y el paseo de los ciudadanos.


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Desde hace semanas, ha explicado, estaban pensando en crear un espacio y pensaron que un parque podría ser un lugar muy emotivo para este fin. Una decisión en la que también está detrás la «conmovedora historia», ha continuado, de un vecino que les escribió para solicitar poder plantar unos árboles que acaban de nacer en unas macetas y cuyas semillas le fueron entregadas por un amigo que no superó el COVID-19. El lugar para esta plantación era precisamente el que finalmente se ha elegido para este parque que servirá de homenaje. «Nos pareció una oportunidad y un lugar perfecto para los que nos han dejado y para recordar que la vida sigue abriéndose paso».

Sobre el proyecto, Boadella ha avanzado que ahora está en manos del diseñador municipal del servicio de jardines con un primer esbozo de una zona verde que pretenden que sea parque, lugar de meditación, de paseo o de disfrutar de la naturaleza, con zonas arboladas, sendas, césped o un arco de entrada y que quieren que se ejecute en los presupuestos de este año 2020.



Finalmente también se está barajando, ha comentado a preguntas de los medios, algún tipo de monumento de recuerdo, aunque aún no han decidido si será con los nombres de los fallecidos, ya que hay que pedir el permiso de las familias, o con alguna frase.

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