amparo tome

La Asamblea de Izquierda Unida de Tomelloso organizó este sábado, con motivo del Día Internacional de la Mujer, las I Jornadas de Coeducación. El salón de actos de la Casa de la Cultura de Tomelloso contó con una ponente de excepción para estas primeras jornadas, la profesora Amparo Tomé, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona y autora de una amplia bibliografía sobre el tema de educación e igualdad sobre la mujer.



Tomé explicó el nuevo modelo educativo: la coeducación. Comienza por la visibilidad, es necesario hacernos visibles, para a partir de ahí eliminar discriminaciones, estereotipos, agresiones, violencias… Retomando los valores universales que compartimos la mayoría de las sociedades. Amparo Tomé enumeró algunos, responsabilidad, relaciones de respeto, procesos de autonomía, conocimiento y autoconocimiento como gran valor, relaciones de confianza y cuidado de las personas y la tierra. Esto son los objetivos de este proyecto, señalaba.

¿Cómo se lleva todo esto a cabo?, se preguntaba la profesora. Hace veinte años se inició un proyecto, en el que Tomelloso fue nuestra ciudad piloto. La propia Amparo Tomé vino a nuestra ciudad en 1994 para comprobar la metodología de cambio. Por un lado, para que el profesorado tuviera claro en que consistía y, por otro, en como ver esas discriminaciones, que están naturalizadas y forman parte de nuestra cultura. Para ello, es necesario que los maestros y maestras lo descubran para ir cambiándolo.



Hay que ir diagnosticando, continuó explicando Tomé, el grado de sexismo y discriminación de cada una de las escuelas. En los libros de texto siempre hay una jerarquía entre lo masculino y femenino. Pero, si nos vamos a espacios donde se relacionan niños y niñas, como es el patio de juegos, el 90 por ciento está ocupado por el fútbol, el resto no están presentes y si lo están no son relevantes. Además, el fútbol lo juegan los niños fuertes, no los de gafas, ni los gordos. En ese sentido, el espacio es una forma de medir la discriminación.

Si miramos las interacciones, seguía la profesora, a pesar de la creencia de que la escuela es un lugar seguro,  hay muchas más agresiones de lo que parece. Estas relaciones agresivas se han construido en base a que los hombres han tenido que anular el lenguaje de los sentimientos, excepto con sus mujeres. Esto lo pasamos a los niños de forma inconsciente, manifestaba. Si a esto le añadimos las películas de Walt Disney, en las que los niños no pueden llorar y siempre gana el león más fuerte, los chiquillos comienzan a deducir que su cuerpo tiene que ver con la fuerza, con lo cual, cuanto más la ejercite, mejor. De ahí que el desarrollo de la fuerza, por medio de gimnasios, haya ido en aumento.



Las niñas, por el contrario, tienen que ver con el cuerpo, pero para su exhibición. Esa exhibición no tiene que ver con la prohibición de nuestras épocas, ahora tiene que ver con la seducción y el agrado: vamos a vestirnos de princesas. Ahí aparecen como frágiles. Amparó Tome manifestaba que todos los mensajes dirigidos a los niños y a los niñas van en ese sentido: tú, niña tienes que ser frágil y tú, niño, fuerte.

Estos estudios, seguía explicando, nos dan el conocimiento de lo que podemos hacer. Y la escuela es el único espacio donde esto se puede regular, las familias no lo podemos hacer. Toda esta forma de crecer, de hacernos hombres y mujeres, está trayendo resultados tremendamente negativos para chicos y para chicas.

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