El 11 de marzo de 1982 en la Asociación de Familiares y Amigos de Personas con Discapacidad (AFAS) nombrábamos a Blas Camacho Zancada socio de honor de esta entidad. Una distinción que muy pocas personas ostentan y con la que los responsables de la asociación quisimos agradecer el extraordinario empujón que este tomellosero ilustre dio al colectivo de las personas con discapacidad intelectual en Tomelloso. Con este nombramiento se reconocía el esfuerzo y el compromiso de Blas con las necesidades y reivindicaciones de nuestra entidad. Fruto de este compromiso y de sus valiosas gestiones, AFAS logró una financiación fundamental para la construcción del Centro Reina Sofía que hoy, cuarenta años después, continúa siendo piedra angular de esta asociación.

Todo ello y el cariño que durante años Blas Camacho ha demostrado hacia el colectivo por el que AFAS trabaja motivaron que en la mañana del miércoles 27 de enero la noticia de su fallecimiento llegase a nuestra entidad como un jarro de agua fría. Otro gran amigo y benefactor de AFAS al que despedimos en estos meses fatídicos en los que, por desgracia, no es la primera vez que la asociación tiene que decir adiós a alguna de su gente más querida.

Directivos, trabajadores, familias y personas con discapacidad de la asociación lamentamos profundamente la muerte de Blas -a quien homenajeamos con ocasión de nuestro 25 aniversario- y nos unimos en estos momentos de dolor y tristeza a su familia y amigos más próximos. Enviamos nuestro pésame muy especialmente a su esposa, Mari Cruz, compañera infatigable y cómplice de todos sus empeños, con la que formó una hermosa familia con numerosos hijos y nietos a los que desde aquí mandamos un fuerte abrazo y todo nuestro agradecimiento hacia su padre y abuelo.

Hombre de fuertes convicciones religiosas, desde AFAS nos gusta imaginarlo ya en brazos del Padre al que tantas veces rezó con fe profunda. Lo imaginamos junto a Él y, por supuesto, en amena charla con Ismael de Tomelloso, por cuya canonización luchó y trabajó activamente durante años y -estamos seguros- seguirá haciéndolo ahora desde allí arriba.

En una entrevista que el pasado mes de diciembre publicaba la revista Pámpanas -la última que concedió-, Blas confesaba con humildad al periodista Jaime Quevedo que no deseaba “gloria ni estrellas”, pero, a pie seguido, también reconocía que le hacía “mucha ilusión todo lo que venga de Tomelloso”. Por eso estamos convencidos de que nuestro aplauso sincero y emocionado -póstumo, por desgracia- le agradará porque llega desde su Tomelloso amado y desde uno de los colectivos por los que trabajó con más ahínco. Gracias, Blas, y disfruta del Cielo al que sabemos anhelabas llegar.

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