Antes de nada, debo hacer una aclaración, mi especialidad médica es la Medicina Preventiva y Salud Pública, ahora mismo soy facultativo en la Unidad de Calidad del Hospital Universitario 12 de Octubre, por tanto, lo que puedo decir sobre el coronavirus es la opinión de alguien que trabaja en Calidad Asistencial y Seguridad del Paciente, no una información o, mucho menos, recomendación oficial. Para ello, es mejor referirse a la página del Ministerio de Sanidad y las recomendaciones allí contenidas.

El coronavirus es un patógeno o germen que produce una enfermedad respiratoria con posibilidades de causar afectación en distintos órganos y sistemas. Está produciendo una pandemia en todo el mundo. El término pandemia hace referencia a la extensión territorial de una enfermedad en una gran cantidad de países, pero no hace referencia en ningún caso a la mortalidad de la misma.



Empecemos con algunos datos. A día de hoy, martes 10 de marzo de 2020 a las 17h30h y según fuentes oficiales recogidas en la página de la Universidad John Hopkins (ver los datos en tiempo real) hay confirmados en todo el mundo 116.335 casos de coronavirus en 115 países, con 64.391 personas recuperadas (pacientes dados de alta) y 4.090 fallecimientos. Por tanto, hasta el momento se ha producido una mortalidad de un 3,5% global en el mundo. Del total de casos 80.756 se han confirmado en China, es decir un 69,4% de todos los casos se encuentran todavía en China (que ya está en fase de remisión del brote, es decir lo peor ha pasado y ahora se empiezan a recuperar); y 35.579 en el resto de los países. En Hubei (China) se han descrito 67.760 casos con 3.024 fallecimientos, decir con un 4,4% de mortalidad en la región de inicio de la epidemia; en el total del país con 80.924 casos acumulados y 3.140 fallecidos el porcentaje de mortalidad sería de 3,8%. En España se han confirmado 1.646 casos de coronavirus con 32 pacientes dados de alta y con 35 fallecimientos hasta el momento, es decir un 2,12% de mortalidad hasta el momento.



NOTA: Es importante cuando se comparan porcentajes o tasas tener en cuenta que el número total de pacientes o fallecimientos afecta a la exactitud de los resultados, cuanto mayor es el número más fiable es el porcentaje que se obtiene. Esto se conoce como la Ley de los Grandes números en la teoría de la probabilidad, que dice que, si el número de veces que se repite un experimento tiende a infinito, la frecuencia de que suceda un evento tiende a ser una constante. Es decir, si la población estudiada es pequeña un cambio pequeño, por ejemplo, solo un fallecimiento más puede alterar mucho el porcentaje es la ley de los grandes números. Así cuando se produzca el primer fallecimiento en Irlanda que tiene confirmados 24 casos sin ningún fallecimiento, se podrá afirmar que hay un 4% de mortalidad frente al 0% de hoy (4 puntos porcentuales más), mientras que un nuevo fallecimiento en España con 1.646 casos supondría un 2,18% frente al 2,12% de hoy (0,1 punto porcentual más) y en China con un nuevo fallecimiento la mortalidad seguirá siendo de un 3,8%.

En cuanto a la razón de mortalidad ajustada por edades, y tomando de referencia el artículo publicado con los primeros 44.642 pacientes confirmados de la provincia de Wuhan en China, se observa que el 93,7% de las muertes se han producido en pacientes mayores de 50 años y un 20% de los fallecimientos se concentran en un 3,2% de los pacientes (mayores de 80 años) y en pacientes con comorbilidades, es decir, con otras enfermedades al mismo tiempo.



Así que, sin ser recomendaciones oficiales sino unos consejos con toda la buena intención, me gustaría decir, primero que debemos mantener la calma porque el miedo nos impulsa a tomar decisiones rápidas y poco meditadas. Aquí van lo que en mi opinión son actitudes razonables de minimización de riesgos:

  1. Hay que hacer caso de las recomendaciones oficiales y de las informaciones oficiales, en nuestro caso la máxima autoridad es el Dr. Fernando Simón. Evitando los mensajes que no tienen un origen claro y son sensacionalistas.
  2. En población de riesgo elevado, mayores de 70 años, personas con otras enfermedades como diabetes, enfermedades de pulmón y de corazón u otras enfermedades crónicas, hay que extremar las precauciones.
  3. Reducir el contacto cercano con personas que tengan síntomas catarrales.
  4. Si se tienen síntomas catarrales, especialmente si hay tos o estornudos es conveniente cubrirse con una mascarilla para minimizar el riesgo de contagio
  5. Es bueno tener solución hidroalcohólica a mano que se puede comprar en la farmacia o en supermercados o incluso en tiendas deportivas. Estas sustancias se deben usar para lavarse con frecuencia las manos, debe dejarse secar en la mano sin secarla con toalla para que pueda actuar el tiempo suficiente.
  6. Es conveniente intentar no saturar los servicios de salud que se han visto desbordados, pero si se encuentra mal por cualquier motivo incluidos síntomas respiratorios, pero no solo respiratorios pida consejo profesional en su centro de salud o en urgencias. No debe tener miedo a acudir al hospital como en cualquier otra ocasión porque las enfermedades habituales siguen su curso.
  7. Evitar reuniones de mucha gente, sobretodo en espacios cerrados es aconsejable, especialmente a población de riesgo.



Los niños no parecen verse afectados por la enfermedad, pero pueden ser un medio de trasmisión del virus.

Es importante mantener la calma. Esto no es mantra que nos inventemos los sanitarios para disimular. La enfermedad en sí no produce una gran mortalidad en la población general, es altamente contagiosa y produce síntomas graves de neumonía. Se puede hacer más daño reaccionando de forma primaria por miedo al daño que pueda producir la propia enfermedad.



Otro día si queréis podemos hablar un poco de por qué se cree que pasan estas pandemias, qué son y dónde se encuentran las claves para prevenirlas.

Dra. Carolina Varela Rodríguez
Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública



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