Salones Epilogo

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De un tiempo a esta parte no puedo dejar de pensar en una cita de Marina Garcés, que en su ensayo Nueva ilustración radical, de 2019 (uno de los ensayos de filosofía política más brillantes que he leído en los últimos años), nos dice que “cuidarse es la nueva revolución (…), pero estos cuidados de los que tanto hablamos quizá empiezan a parecerse demasiado a los cuidados paliativos”.

Sin duda, le debemos al movimiento feminista que haya plantado la semilla de una ética en la que se ponga en el centro el valor de cuidarse, de la vida, de “acuerparse”, de tender puentes en vez de levantar muros. Sin embargo, ¿de qué hablamos cuando hablamos de esos “cuidados”?, ¿cómo podemos aprender a cuidarnos en un mundo que nos enseña a competir desde que nacemos?, ¿cómo hacemos para que esos cuidados no acaben siendo aquellos cuidados paliativos de los que hablaba Marina Garcés?



Sigo buscando respuestas a estas preguntas, pero me niego a encontrarlas sola, es por ello que creo profundamente en la capacidad radical de pensar con amigas, con vecinos, con mis compañeras y compañeros de luchas; para poder así contestarnos desde el común, juntas y juntos cómo podemos poner la vida en el centro, todas las vidas, empezando por aquellas que están mucho peor que las nuestras, aceptando que también ello conllevará una pérdida de los privilegios que cada persona tuviera, porque tal y como nos enseña el feminismo interseccional, hay muchas otras fronteras que atraviesan nuestros cuerpos y nuestras vidas y dejar de nombrarlas implica no reconocerlas.

Aprender a cuidarse es también una tarea pendiente de muchas organizaciones políticas y es misión de todas y todos despatriarcalizar el poder y las formas tradicionales de ser ejercido, para imaginar y construir otros modelos que no dejen a nadie por el camino. ¿Pero por dónde empezamos? En Cuidando Podemos-CLM entendemos que para comenzar es necesario que nos demos la mano, que nos arropemos a una, que nos atrevamos a imaginar que es posible construirse desde la unidad de nuestras diversidades.


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Creemos profundamente que la mejor herramienta para construir desde los cuidados es desterrar la soledad y ponernos a trabajar juntas, que para construir una organización más feminista y cuidadora, necesitamos salir de la dialéctica belicista de las corrientes y las disputas, para ser capaces de construir consensos desde nuestras diferencias.

Pero despatriarcalizar el poder va más allá, se trata también de generar espacios de toma de decisiones que amplíen la participación política de todos y todas y que sean capaces de descentralizarlo. El feminismo nos ha enseñado que no basta con poner al frente a una mujer en vez de a un hombre, porque si no somos capaces de tener en cuenta todo lo demás, podríamos correr el riesgo de esos paliativos de los que nos hablaba Garcés.

SAT San Jose

Nos ha enseñado que debemos empoderarnos y ese empoderamiento no puede ser sino colectivo, pasando también porque nuestros compañeros entiendan que para que tomemos la palabra se necesita escuchar y asumir cuándo corresponden los silencios.
Cuidarse (sin paliativos) es la nueva revolución, y ésta sólo puede empezar por nosotras mismas y en nuestras propias organizaciones.

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Santiago Apostol

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