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Fotos de García Pavón
Fotos de García Pavón

En este sábado soleado de mayo, vísperas de San Isidro, acudimos a Madrid. Tenemos apalabrada una entrevista con Sonia García Soubriet (Tomelloso 1957), escritora e hija de Francisco García Pavón.  Uno llega a tiempo lo que le permite tomar café y pasear un rato por el bulevar cercano. Un cuarto de hora antes de la cita, subimos a la casa.

El hogar de la escritora, para este cronista, es un verdadero santuario. No es que sea muy fetichista, ni hablar, pero por Pavón es —como dicen en la famosa película— verdadera devoción lo que uno siente. Sonia, amablemente muestra un sinfín de objetos y recuerdos del maestro, la gorra que le regaló la Policía Municipal (entonces) de Tomelloso, ediciones rarísimas de las novelas de Plinio, una en japonés de “Una semana de lluvia”. Fotos, miríadas de fotos, de la Fiesta de las Letras, del Gijón, de Plinio y Don Lotario; cartas, documentos o el vocabulario de Tomelloso de Gloria Casero. Infinidad de libros, muchísimos cuadros, dibujos…


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Mientras Nadal, en la tele, vapuleaba a Novak Djokovic, hablamos, como no podía ser de otra forma, de Francisco García Pavón, de Tomelloso, de Lanza y, por supuesto, de la propia Sonia García Soubiret.

Sonia García Sobriet en su despacho
Sonia García Sobriet en su despacho

Convivir con un escritor famoso

Seguramente la cercanía con García Pavón, un personaje famoso, para ella y sus hermanos, no tenía la importancia que para cualquiera de nosotros. «El que mi padre fuera escritor, tanto mis hermanos como yo, lo vivíamos de la forma más natural del mundo». Lo normal, para ellos, era que Francisco García Pavón, en lugar de estar trabajando en un banco «estuviese en el despacho escribiendo». Y como cuenta Sonia en uno de sus primeros libros «el dormirte siempre con el ruido de la máquina de escribir». Pero a la vez también sabía que lo que Pavón hacía «no era una cosa habitual entre los padres de mis amigas» Y claro, «para una niña que leía historias, el tener un padre que las escribía era todo un privilegio», por ello Sonia nos confesó que siempre se ha sentido muy orgullosa de tener un padre que se dedicara a la literatura.

Orgulloso de tener una hija escritora


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Sonia García Soubriet  nos señala que «no» comenzó a escribir por su padre, «fue porque me gustó». Empezó desde pequeña, ya con siete u ocho años «los cuentos que me gustaban los escribía a mi manera». Cuando se lo tomó más en serio le enseñaba a su padre los primeros escritos «y él nunca me halagaba. Me decía “sí, sí, está bien, pero tienes que seguir trabajando”. A mi madre y mis hermanos les aconsejaba que no me dijesen nada para que no me lo creyese». A pesar de ello, Sonia está segura de que su padre «estaba muy orgulloso de tener una hija escritora», al igual que le gustaba que sus hijos leyesen «hemos estado toda la vida rodeados de libros y nos regañaba si no leíamos». Francisco García Pavón siempre estuvo pendiente de lo que su hija hacía, pero «nunca exageró la cosa porque sabía lo duro que es escribir y que es una profesión que nadie te asegura que por bien que lo hagas va a ir bien». Pero sobre todo, su padre le trasmitió que «las cosas hay que hacerlas con vocación»

Realmente los padres de nuestra generación no presumían de nosotros «a mí me gustaría escribir algo sobre ello». El hecho de vivir una guerra los hizo «gente luchadora, que intentó labrar un futuro y no solamente para ellos, también para nosotros». Eso, a nuestro juicio, también les hizo ser conscientes de lo efímero que es todo, de la provisionalidad de las situaciones, por ello no nos sobreprotegían tanto. «Y la importancia que le daban a tener una educación, una cultura y unos valores, que ahora no es de la misma manera». Nuestra generación —la de los años ochenta, a la que pertenecemos la entrevistada y el entrevistador— «ha vivido muchos cambios y se han desaprovechado muchas cosas».

Original de la portada de Historia de Tomelloso de Santiago López Palacios
Original de la portada de Historia de Tomelloso de Antonio López Torres

Tomelloso le debe mucho a García Pavón


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Estamos convencidos (y ese convencimiento lo ha puesto negro sobre blanco el sociólogo Rubén José Pérez en su libro “El Tomelloso literario. Una profecía autocumplida”) que nuestra ciudad es lo que es, culturalmente hablando, gracias a Francisco García Pavón. «Leyendo cosas de mi padre descubrí que él, en un momento determinado, sintió la necesidad de saber cosas de Tomelloso, de la historia de su pueblo». Aquello fue cuando entró de bibliotecario, nos contaba Sonia, y escribió la “Historia de Tomelloso” «él siempre tuvo una sed insaciable de saber».

Francisco García Pavón, dada su peripecia vital (fue el único de sus hermanos que estudió) conocía la importancia de la educación y la cultura. «Él para Tomelloso quería lo mejor» y dada su situación, de profesor, de escritor, relacionándose con el tejido cultural español «quiso trasladar eso a su pueblo» y fue lo que hizo. De esa manera «creo la Fiesta de las Letras y ayudo desde su puesto en la biblioteca», llevando allí a amigos escritores y «compartiendo con Tomelloso su mundo cultural».


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Incluso el imaginario de su obra está en Tomelloso «claro, aparece desde el principio. Mi padre comenzó escribiendo historias, de tradición oral, que muchas de ellas habían ocurrido en Tomelloso como la del Cuaque». Luego escribe los Cuentos de mamá y los Cuentos Republicanos «en los que Tomelloso aparece de fondo. Poco a poco vas viendo en su obra como Tomelloso y La Mancha se van introduciendo, cobrando importancia, hasta ser protagonistas». Él pretendía, aseguraba Sonia, «dar a conocer La Mancha, valorar un territorio que siempre se consideró una tierra de paso, olvidada e ignorada incluso desde el punto de vista literario». Francisco García Pavón encontró en La Mancha y, especialmente en Tomelloso, su mundo imaginario en el que pudo meter sus historias y sus vivencias.

Francisco García Pavón y su familia «nunca perdimos nuestros lazos con Tomelloso. Somos y nos consideramos tomelloseros». Y, nos aseguraba Sonia, no se trata de ir más o menos «es que Tomelloso forma parte de tu vida y tu forma de ser. Y para mi padre y mi madre igual».

La gorra de Plinio regalo de la Policía Municipal de Tomelloso
La gorra de Plinio regalo de la Policía Municipal de Tomelloso

Pavón y Lanza



Francisco García Pavón tuvo una relación, simbiótica cabría decir, con Lanza desde el nacimiento del periódico. El escritor tomellosero participó en el diario desde casi su fundación, incluso este que escribe ha visto la crónica de la boda del insigne escritor en las páginas de sociedad del decano de la prensa manchega. «Él publicó muchísimos artículos en el Lanza», todas las jornadas literarias se reseñaban en el diario. Francisco García Pavón trasladó al periódico todas las iniciativas culturales de Tomelloso. «Él apoyó al Lanza y el Lanza lo apoyó a él». De hecho, el periódico estuvo presente y narró, con la épica de los tiempos que corrían las concurrencias del tomellosero al Premio Nadal, hasta la apoteosis de “Las Hermanas Coloradas”, novela ganadora del prestigioso concurso en 1969.

El Premio Nadal

Aprovechando que el Nadal pasa por Valladolid, Sonia García Soubriet nos confirmó que su padre tenía una gran amistad con Carmen Laforet (la primera ganadora del premio con “Nada”). «La conoció en el Ateneo y fue ella la que le recomendó que se presentase al Nadal». García Pavón concurrió con “Cerca de Oviedo” que quedó finalista «y entonces, como a los finalistas no les publicaban la obra, se lo público mi abuelo. El primer ejemplar está ahí». Y Sonia García Soubriet se levanta —en una de las muchas veces que lo hará durante la entrevista— y trae ese “incunable”.


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Nos enseña un autorretrato de Francisco, el abuelo de Sonia García Soubriet y padre de Francisco García Pavón, el propietario de aquella carpintería, que los vecinos asustadizos le pusieron la del infierno por el ruido que metía la incipiente maquinaria de vapor que instaló el bisabuelo de la entrevistada y padre del abuelo Francisco.

Una relación generosa

Francisco García Pavón fue profesor de la Escuela de Arte Dramático de Madrid, además, era crítico literario y escribía. También amparaba a los artistas tomelloseros en la capital de las Españas. «Cuando mi padre era bibliotecario en Tomelloso solo se podía prestar un libro cada vez, pero como a Félix y a Eladio —Grande y Cabañero— los veía con tantas ganas les dejaba todos los que quisiesen. Y cuando llegaron los libros de Lorca se los reservó para que los leyesen los primeros».


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Siempre tuvo una relación «generosa con quien veía que le gustaba leer y escribir». De hecho tuvo «una relación buenísima con Félix y Cabañero», con Eladio «casi hasta el final de su vida dado que iba a la tertulia del Gijón». No nos podemos resistir  hablar del emblemático café «allí estaba la tertulia, que le llamaban “de los poetas”, que eran un montón, pero ya no queda ninguno. Tenía por ahí una foto preciosa que salían todos».  Y, de nuevo, Sonia se levanta y al rato vuelve con fotos.

Ciclo de conferencias Tomelloso visto por sus hijos
Ciclo de conferencias Tomelloso visto por sus hijos

La cultura de Tomelloso

Llegamos a la situación actual de Tomelloso. En ese sentido, Sonia García Soubriet destaca la importancia de impulsar la cultura tomellosera y «sacar adelante proyectos y apoyar investigaciones». En la ciudad, efectivamente, «ha habido un fenómeno curiosísimo, no solo por los escritores, también por los pintores, pero hay que seguir haciendo cosas». En ese sentido recuerda que el Diccionario de García Pavón «lo hice porque era una aportación a la cultura de Tomelloso». La escritora aboga por la creación de un premio de investigación que podría ser muy interesante.  «Tanto de los escritores de Tomelloso como de la evolución de la Fiesta de las Letras, la cantidad de grandes autores que pasaron por ahí».

Es necesario que a la cultura de Tomelloso «se le preste más atención, se podrían hacer muchas cosas, a pesar de que ya se hacen muchas». Con respecto a la Fiesta de las Letras, la escritora considera que es necesario que se cambie el jurado con regularidad «que no sean o seamos siempre los mismos y que se dé entrada a mujeres».  En ese sentido aboga por darle «aún más prestigio a la Fiesta» y dado que Tomelloso «ha aportado tanto a la cultura, tiene que cuidar todo eso y sacarlo adelante».  La ciudad, aseveraba, «tiene gente muy válida y si todos aportamos se pueden hacer muchas cosas». También considera que el «gran patrimonio artístico y cultural de Tomelloso tiene que estar al alcance del pueblo. Que la cultura sea algo vivo y sirva para el disfrute de los ciudadanos».

García Pavón de niño
García Pavón de niño

Centenario de Francisco García Pavón

Faltan dos años para el centenario del nacimiento de Francisco García Pavón, una «celebración importante», para la que hay que empezar a trabajar ya. A nuestra modesta opinión, el acontecimiento más importe para Tomelloso en mucho tiempo. En ese sentido, José Luis Cabañas, nos contaba Sonia, «quería hacer una exposición de dibujos basados en la obra de mi padre que podría ser una preciosidad». Y la familia de García Pavón «podríamos aportar documentos y fotos. Que al final no es sobre mi padre, es sobre la cultura de Tomelloso». Reflejaría la historia de una época de la vida de Tomelloso y su relato cultural para que la gente «fuese consciente de la importancia de la cultura, la literatura o las artes y de la gente que ha habido en su pueblo y ha trabajado por él. Sería una forma de concienciar y de estimular». En ese sentido reitera que «a Tomelloso le falta aprovechar la gran base cultural que tiene, que es única».

El centenario podrá servir para mostrar lo que García Pavón aportó a la cultura de Tomelloso «y no porque él lo aportase, sino por la importancia que eso tiene, lo haga quien lo haga». Esa gesta la tiene que llevar alguien a cabo, consideramos, y a Pavón hay que agradecerle que fuese quien la ejecutase «pero él lo hizo con todo el gusto del mundo».  Aunque el preocuparse por la cultura de su pueblo no le hiciese falta, habría sido un escritor famoso de todas formas «pero es que mi padre era humanamente una persona muy generosa y a Tomelloso le profesaba un verdadero amor y quería lo mejor para la ciudad, aportando lo que pudo». En ese sentido, su hija aboga por que todo eso se mantenga y esa labor «siga dando frutos, cultura y nuevos escritores».

Próximos trabajos 

Le cuestionamos a Sonia sobre su trabajo más inmediato. «Se va a publicar una revista llamada Nesma, que edita una librería de Tánger, ciudad que visito con frecuencia desde hace muchos años. El número va a estar dedicado a un escritor tangerino llamado Ángel Vázquez. Este autor escribió la que para mí es una de las mejores novelas del siglo XX “La vida perra de Juanita Narboni”. Con un amigo tangerino hemos recopilado todo tipo de documentos, críticas y testimonios de quienes lo conocieron para el número de la revista». También está trabajando en un nuevo libro del que la escritora no nos adelanta nada, salvo que las mujeres son las protagonistas.

Ya acabando la entrevista uno no resiste la tentación de hacerle llegar a Sonia García Soubret la reconfortante melancolía que le producen las novelas de Plinio, como si el autor fuese consciente de que describía una época que se iba, irremisiblemente. «Mi padre vivió la vida siempre con mucha melancolía».

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