Virginia aguilera

Virginia Aguilera (Zaragoza, 1980) ha obtenido el XIX  Premio de Narrativa “Francisco García Pavón” por la novela  presentada con el nombre de “Falansterio”, libro que por conveniencia editorial ha cambiado su título por el de “Ojos ciegos”. La novela, editada por Reino de Cordelia, estará a la venta a partir del 12 de septiembre

La autora ha residido en Londres y París entre 2002 y 2008, año en el que regresó definitivamente a España. Su primera obra narrativa, Helena Kín, recibió el premio Casino de Mieres 2011 de novela corta. En la última edición de los Premios Literarios de Mérida recibió el galardón Juan Pablo Forner por Mundo Salvaje.

Ha participado en las antologías de relatos España Negra (2013), Historias del Ebro (2014), Hijas de Mary Shelly y Escrito en el agua (2015). Con Sumisión fue finalista del Premio Ateneo Joven de Sevilla 2014.

PREGUNTA:  —Según el jurado, en Ojos ciegos “bajo la supuesta apariencia de verdad se esconde un terror prácticamente gótico”

RESPUESTA: —La historia transcurre durante la segunda mitad del siglo XIX en el poblado de Villacadima en Teruel, donde un rico hacendado pretende desarrollar en torno a la sugerente ‘Ermita del Diablo’ una sociedad ideal, Alegría, una comunidad que aparentemente se rige por la libertad e igualdad de derechos entre sus miembros. La extraña desaparición de la despensera del lugar quebrará esta armonía idílica, en la que los investigadores, el juez Rodríguez y su asistente Candela, se encontrarán con un muro de silencios y dificultades al tratar de esclarecer lo sucedido.

Esta contraposición de sociedad perfecta y crimen envuelve al lector en una atmósfera opresiva e inquietante.

P: —La novela trascurre en escenario poco conocido, ¿hubo falansterios en España?

R: —Durante aquel período de revoluciones burguesas en España solo se llegó a dar forma embrionaria a un intento utópico, el falansterio de Tempul, en Cádiz, concebido por Joaquín Abreu. Sin embargo, no llegó a cristalizar.

Se realizaron otros ensayos en Francia que tampoco cuajaron y uno en Argentina, que sí funcionó hasta la muerte de su fundador.

P: —¿Ojos ciegos es una novela histórica, negra o de terror?

R: —La historia contiene elementos de misterio y policiacos, pero también hay un componente histórico y de terror, acompañados del despertar de una de las protagonistas a la vida adulta. La combinación de todos estos factores da lugar a un relato heterogeneo que atrapará al lector hasta desvelar el misterio.

P: —Una pregunta muy manida, ¿qué va a encontrar el lector en la obra premiada?

R: —El lector acompañará al juez Rodríguez, hombre escrupuloso de su deber y aquejado de una ceguera casi total, y a su asistente Candela, joven observadora y curiosa que, al tiempo que se descubre a sí misma, interioriza las vidas de los pobladores del falansterio: el servil Rector de Alegría; la simpática Doña Marca, dueña de la casa en la que se hospedan el juez y ella; la humilde criada María; y otros muchos individuos.
A medida que progresa el relato podremos comprobar que la luminosa Alegría es un lugar triste y lóbrego donde la gente se recoge pronto por obligación y no por gusto, donde las puertas están siempre abiertas no por la confianza en la bonhomía de sus habitantes, sino por miedo a la represión de una autoridad que no está presente pero que se advierte en cada esquina del falansterio. Y a través de las averiguaciones de los protagonistas pronto sabremos que, en definitiva, más allá de su extravagante naturaleza, en ese lugar en el que cada personaje compone el nudo de una red que a todos entrelaza, sucede algo extraño, algo criminal.

P: —¿Qué supone para usted este premio, el Francisco García Pavón de novela policiaca?

R: —Es un galardón de reconocido prestigio y una trayectoria impecable, no sólo en el género policíaco sino en todo el ámbito literario. Recibirlo es toda una responsabilidad y un estímulo para continuar escribiendo.

Ojos Ciegos

P: —Por cierto, ¿conoce Tomelloso?

R: —No he tenido la suerte de visitar Tomelloso hasta ahora, por lo que me ilusiona especialmente acudir a la entrega del premio, a finales de agosto.

P: —Esta es su tercera novela, ¿siempre negras?

R: —Creo que los elementos comunes en todas mis historias son la atmósfera inquietante y las situaciones extremas en las que se sitúan los protagonistas, condición sine qua non para que puedan darse determinado tipo de decisiones, sentimientos y actos imposibles dentro de los parámetros de la normalidad civilizada.

El misterio es otro componente habitual, necesario para recrear relatos que atrapen y seduzcan al lector.

P: —En otro orden de cosas, ¿vive de la pluma?

R: —La literatura es una pasión que, de momento, me proporciona muchas satisfacciones pero no me permite vivir de ella. En la actualidad compagino la faceta de escritora con mi profesión en la empresa privada y creo que ambas se retroalimentan.

P: —¿Anda metida en nuevas faenas literarias que se puedan contar?

R: —Escribo de forma habitual aunque ahora no me encuentro trabajando en una historia concreta. Sin embargo, la idea de crear nuevas aventuras para el juez Rodríguez y Candela me ronda con insistencia, así que es posible que éste sea un nuevo proyecto

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