El presidente regional, Emiliano García-Page, ha afirmado que no aceptará restricciones de agua en la población de la región «después de años de irresponsables e ilegales trasvases en la cabecera del Tajo», después de que el presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo, Juan Carlos de Cea, avisara de que la cuenca del Tajo avanza a una situación de emergencia y asegurase que se va a intensificar la «vigilancia» en el uso del agua.

García-Page, durante su intervención en un acto con motivo de la inauguración del nuevo centro logístico de la empresa Werfen en Tarancón (Cuenca), ha considerado que España tiene un problema con el agua que espera abordar «desde el diálogo» pero sin olvidar que Castilla-La Mancha es «una parte de la España seca y que no puede estar sometida bajo la amenaza de restricción del 50 por ciento para el abastecimiento de la población».



El presidente ha reiterado que el Gobierno autonómico se esforzará en defender el «poco agua» de la región y que planteará en las Cortes «un acuerdo unánime para rechazar los planteamientos de continuidad del trasvase». «Espero que todo el mundo se moje», ha añadido, en referencia a este acuerdo.

Asimismo, ha manifestado que se mantendrá «firme» en su propósito de «llegar a acuerdos» en materia de agua que, ha insistido, «pasan, sin ninguna duda, por las desaladoras, que tanto dinero han costado a los españoles».

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