El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se ha mostrado confiado en que la deuda de 4.500 millones entre el Estado y las comunidades autónomas por las entregas a cuenta esté saldada «antes de la refriega electoral», añadiendo que en todo caso su Administración «no se va a plantear la vía jurídica» para reclamarlas.

En una rueda de prensa, tras reunirse con el alcalde de Albacete, Vicente Casañ, ha insistido en que Castilla-La Mancha necesita los cerca de 360 millones adeudados por este concepto a la región «para avanzar en la recuperación de la Sanidad, la Dependencia o la Educación».



«Cada día que corre, es un dinero que no computa en nuestros presupuestos. Intentaremos una solución institucional, es dinero determinante para poder cumplir con los objetivos de rigor presupuestario», ha aseverado.



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