El Gobierno de Castilla-La Mancha ha incidido en que tiene «pulso firme» para tomar medidas para frenar el avance del virus, pues «todas» están encima de la mesa y no renuncia a ninguna, pero ha considerado que no se deben «tomar de espaldas» al Consejo Interterritorial de Salud ni al Ministerio de Sanidad, al tiempo que ha considerado que el Gobierno central debe dar «homogeneidad» a las mismas.

«Seguimos defendiendo la coordinación del Gobierno de España. El Ministerio deber dar homogeneidad a todas las propuestas, con una base homogénea pero con la flexibilidad suficiente en cada territorio», ha afirmado en rueda de prensa la consejera portavoz del Ejecutivo autonómico, Blanca Fernández.



Además, ha recalcado que el Gobierno regional contempla todas las medidas, preguntada por el cierre de la hostelería, aunque ha pedido esperar a las que ya están desarrollándose en la región en nivel 1, 2 y 3, sumadas a las directrices nacionales.

El plazo para analizar los efectos de las medidas tomadas son «15 días», tal y como ha expuesto Fernández, a no ser que la situación «de repente explote». «Que no parece que sea el caso», ha afirmado.


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A su juicio, se deben tener en cuenta el ritmo de contagios, los datos de hospitalización y de UCI, por lo que ha llamado a la responsabilidad «individual», al tiempo que ha considerado que las medidas a tomar deben acompasarse con la economía. «Los gobiernos nos movemos en ese filo de la navaja», ha asegurado.

Finalmente, se ha remitido a la cita de la comunidades autónomas y el Ministerio en el Consejo Interterritorial de Salud, al que por primera vez van «sin orden del día», y donde cada una expondrá cuál es su situación actual.

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