Desde el 14 de marzo o incluso antes, estamos escuchando una narración de la Pandemia en clave belicista, un lenguaje que nos habla de guerra, de victoria y de héroes, pocas veces de heroínas. Nos inundan los eslóganes de “juntos venceremos”, “seguimos luchando” o ilustraciones de personal sanitario con capa de superhéroes de cómic. Se nos habla de “sacrificio, unidad y disciplina” para “salvar vidas”.

Estas metáforas bélicas tienen un objetivo claro, buscar una conciencia social y una respuesta unitaria de la ciudadanía pero con un lenguaje en el que subyace el autoritarismo y que puede ser peligroso.



Este lenguaje está pensado por hombres para hombres, a las mujeres nos es ajeno, ya que la guerra siempre ha sido una herramienta masculina para conseguir o afianzar poder y territorio. Las mujeres sabemos de solidaridad, de sustento, de renuncia y, sobre todo, de priorizar el bien común y lo hemos hecho siempre sin necesidad de medallas ni de declaraciones de guerra.

Estamos atravesando una pandemia, no una guerra, no necesitamos héroes ni heroínas, necesitamos medios, una sanidad fuerte y unos y unas profesionales sanitarios que no se tengan que jugar la vida porque ningún trabajador o trabajadora tienen que hacerlo. Poner en valor el trabajo de cuidados de una vez por todas y poner la vida en el centro, que deje de ser una frase que afirma discursos. Pasar del pensamiento individual al colectivo sin que nos digan que estamos en guerra para hacerlo.

Ante este arrebato épico tiznado de hombría y valentía guerrera (de militares que dan ruedas de prensa), que crea policías y vigilantes de balcón, se hace necesario un giro y un planteamiento que apele a la necesidad de crear lazos, del apoyo mutuo y de hacer comunidad más allá del estado de alarma y del virus.

Hablemos del sesgo de género que tiene esta pandemia, del sesgo de clase, del sesgo racista y de las dificultades extra que tiene para las personas LGTBIQ+. De las diferencias que se han hecho más que evidentes en el afrontamiento del confinamiento. De por qué no es igual para todas y todos, de por qué unas personas pueden hablar de utilizar este periodo para reflexionar, conocerse a sí mismas y otras solo piensan en cómo sobrevivir. En definitiva, pensemos en los privilegios…



Dejar respuesta

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre