La Dirección General de Tráfico (DGT) han impulsado una medida extraordinaria para esta Semana Santa: los motoristas de tráfico llevarán ‘mini-radares’ que controlen la velocidad de aquellos vehículos que se trasladen durante estas vacaciones. También se efectuarán servicios especiales de control de alcoholemia y detectores de droga.

Según ha explicado el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, estos motoristas de tráfico cuentan con los medios suficientes para controlar la velocidad “in situ”, así como realizar las pruebas de alcohol y drogas correspondientes si necesidad de contar con los clásicos controles de velocidad.



El motivo de esta implementación es, según ha expresado Zoido, la preocupación de los desplazamientos en este periodo festivo, ya que es uno de “las fechas más conflictivas del año”, debido a la gran cantidad de desplazamientos que se realizan en España. De hecho, este año se prevén 15,5 millones de desplazamientos, por lo que serán muchos los que deban andarse con ojo en la conducción.

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