Salones Epilogo

El Teatro Municipal de Tomelloso vivió ayer noche, sin duda, una velada mágica. Fue con el último concierto del año en el que la Asociación Promúsica Guillermo González celebraba su 20 Aniversario. Montserrat Martí, Luis Santana y Antonio López ofrecieron un recital de ópera y zarzuela (magnífico, brillante, divertido) que, a pesar del fútbol, consiguió llenar la platea del coliseo tomellosero y hacer que el respetable disfrutase de una soberbia noche de música.


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Miguel Huertas, en la presentación anticipó un recital formidable (y no se quedó para nada corto) de una catalana, un castellano y un andaluz en La Mancha. La música, ya se sabe, no entiende de fanatismos. Los intérpretes estuvieron a gusto y eso se notó y además fueron capaces de trasmitirlo al público (¿Quién dijo que el de Tomelloso es frío?). Con complicidad y compenetración cantaron, rieron y hasta bailaron. Hasta cuatro bises, nada menos, ofrecieron a un teatro entregado que aplaudió a rabiar.

La noche empezó bien, con “L’amor mio”, una canción de Donizetti con la aterciopelada voz de Montserrat Martí. La soprano continuó con el “Bolero” de Rossini para dar paso al barítono. Santana cantó dos piezas de Rossini, “Quia voce, quia note” y la “Fioraia Fiorentina”.  Y llegó el primer dúo de la noche,  “La ci darem la mano”, del “Don Giovanni” de Mozart, y resultó soberbio.


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Tras los aplausos vino el primer cambio de programa. Martí Caballé cantó  la conocida aria “O mio babbino” caro de “Gianni Schicchi”, de Puccini. La cantante nos elevó a lugares donde solo la música puede hacerlo y, claro, levantó aplausos y bravos del respetable. Luis Santana dedicó la siguiente pieza, “Di Provenza il mar, il suol”  de “La Traviata” a la esposa de su maestro, Pedro Lavirgen, “que está muy malita”. El barítono nos dejó boquiabiertos con su registro. Otra pieza de “La Traviata”, el dúo de Violeta y Germón puso, entre los aplausos del público, fin a la primera parte.


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Montserrat Martí comenzó la segunda parte con dos piezas de Obradors, “Del cabello más sutil” y “En el pinar”. Luis Santana salió de nuevo a la palestra, tras cantar la “Nana” de Falla vino otro cambio de programa. El barítono quiso estrenar en Tomelloso una pieza inédita de García Lorca descubierta por Ian Gibson “La Gitanilla”.

La siguiente pieza, también cambiando el programa, fue “Habanera”, dedicada a la esposa de Pedro Lavirgen, que falleció durante el concierto. Con “Me llaman la primorosa”, Montserrat Martí recibió los bravos del respetable. Y puestos a cambiar el programa y dado que estamos en Tomelloso, dijo, Luis Santana se arrancó con la “Canción del Sembrador” de “La Rosa del Azafrán”, muy celebrada por el respetable. El barítono hizo cantar al público, ma non troppo, aunque algunos valientes entonaron la archiconocida romanza.  Con el dúo “En mi tierra extremeña”  de la zarzuela “Luisa Fernanda” acabó el concierto entre aplausos y bravos del público.



Pero como decíamos al principio, los tres músicos nos regalaron nada menos que cuatro propinas. Con “El Barberillo de Lavapiés”, “Granada”, el “Dúo de los gatos” y el “vals” de “La viuda alegre”  hicieron que la mágica velada durase un poco más.  Y es que, una de las mejores cosas que se pueden decir de un concierto es que podía haber durado un poco más. El público despidió a los tres intérpretes,  puesto en pie, con una gran ovación.

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