Hay personas que transcienden más allá de su entorno familiar y de su círculo social. Martín, el Cuco, era una de esas personas. Vendedor ambulante de lotería, era una figura habitual en su recorrido diario por los bares de la ciudad. En los últimos años solamente se movía por la zona centro de Tomelloso. Siempre tuvo un rictus de dignidad. Rubio, mas bien alto, casi siempre con un cigarro puro en la boca, caminaba lentamente erecto, como indicando al mundo que él no se doblegaba ante nadie. Su sentido del humor era bien conocido por todos, y siempre nos regalaba alguna anécdota, relatada con ese fino humor suyo, que nos dejaba con la duda de si sería inventada o real.

Perteneciente a la familia de “los cucos”, amplia familia de origen humilde, tuvo 10 hermanos, lo cual siempre le daba para contar alguna anécdota divertida. Como aquella de que su madre había inventado la litera y también el sandwich mixto cuando al llegar la noche acostaba a los niños de tal guisa: Un cuco – una manta, un cuco – una manta. Así era Martín, una persona con el humor y la fina ironía de los manchegos más castizos.

Ahora nos tocará seguir con nuestras vidas e intentar acostumbrarnos a su ausencia. Todavía, cuando estemos en el bar Avenida, pensaremos que en cualquier momento entrará Martín por la puerta con el puro apagado en la boca.

Después de la desaparición hace unos días de Jesús Andújar, ahora nos ha tocado Martín. Tomelloso se va quedando huérfano de almas nobles y de fino humor, y el mundo se nos vuelve un poco más triste.

La capilla ardiente se encuentra instalada en el Tanatorio Tomelloso en la sala 2. El funeral se celebrará hoy en la capilla de la residencia “San Víctor” a las 17:00 horas.

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