Es viernes por la tarde y me encuentro con unos amigos, todos nacidos a principios de los 90 (los sociólogos dicen que entramos en la generación millenial por los pelos). Es decir, ni tan mayores para ver de pequeños La Bola de Cristal ni tan pequeños como para no vivir el fin de la burbuja inmobiliaria, el 15M y los años de recortes del PP.

La actualidad manda, comentamos lo ocurrido en la votación sobre la reforma laboral. De las emociones vividas en el Congreso al recuperar derechos, de cómo a este PP de Casado por no salirle nada “a derechas” no le salen bien ni las operaciones de transfuguismo. ¡Ay, con todo lo que le podría aconsejar doña Esperanza!

La conversación se sucede y entramos en el tema en profundidad. Hablamos de la situación de muchos de nuestros amigos, de cómo la reforma derogada del PP nos ha condenado a vivir con 30 años en pisos compartidos, sin expectativas de poder formar una familia, sin poder desarrollar nuestros proyectos de vida.

Los datos avalan esta realidad. Hasta ahora, un tercio de los contratos dura 5 días o menos, ese es el resultado de su reforma. Nos vendieron a toda una generación que el “que se jodan”, de la diputada del PP Andrea Fabra, era el único modelo para España; y que si no nos gustaba siempre nos quedaba la “movilidad exterior”, de la ministra de Trabajo Fátima Bañez, irnos a países donde se respetasen los derechos laborales.

Prometimos cambiar la reforma del PP y cumplimos. Esta semana el gobierno de Pedro Sánchez convalida una reforma moderna que avanza en la estabilidad laboral. Con mejoras concretas como la restitución de la ultraactividad indefinida, protegiendo así los salarios de los trabajadores. Una reforma que prima los convenios de sector sobre los de empresa, respetando así el equilibrio en la negociación de empresarios y trabajadores que nos marca el artículo 7 de la Constitución. Además de medidas que sirven para potenciar los ERTES ante situaciones económicas adversas. Otro de los objetivos de la nueva norma es limitar el encadenamiento sine die de los contratos temporales y la subcontratación. Y por supuesto, incentivar los contratos de formación que permitan adquirir una experiencia a la vez que se reconocen sus derechos laborales.

Una reforma que permite que lleguen otros 12 mil millones de euros de los Fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la UE que se suman a los otros 9 mil millones ya recibidos. Hay que destacar que el cumplimiento de los objetivos de la UE ha provocado la confianza de la Comisión Europea y como consecuencia hemos sido el primer país receptor de estos fondos.

Con ello mandamos un mensaje a toda Europa de una España optimista, que apuesta por la transformación y diversificación de su modelo productivo, para que los jóvenes con cualificación puedan desarrollar aquí su talento en sectores punteros. Una España que no compite en el mundo con la devaluación salarial como quiso la derecha.

Gracias a esta reforma y a este gobierno, los millenial podemos dejar de pensar que las reformas laborales siempre nos perjudicaran. Y es que este cambio viene a demostrar el compromiso por los jóvenes, por su futuro y sus derechos laborales del gobierno de Pedro Sánchez.

Miguel González Caballero
Diputado Nacional del PSOE




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