Los fenómenos climáticos extremos, más o menos puntuales o crónicos, están aumentando de forma verificable e «inequívoca» según el informe del Grupo 2 del IPCC. Hasta la fecha, es casi imposible atribuir cualquier acontecimiento extremo al cambio climático de origen humano (excepto en casos raros como la ola de calor de 2020 en Siberia, que se considera «casi imposible» sin el cambio climático).

En el futuro próximo tendremos más acontecimientos sin precedentes y «casi imposibles» sin Cambio Climático, entre ellos el triste record que en febrero de 2022 alcanzó  la capa de hielo de la Antártida: su nivel más bajo en 44 años, según un estudio publicado en la revista Advances in Atmospheric Sciences  por un grupo de investigadores de la Universidad de Guangzhou. Hasta ahora, la capa de hielo de la Antártida se ha visto relativamente poco afectada por el cambio climático, a diferencia del Ártico, donde se nota mucho, pero este año la capa de hielo de la Antártida se desplomó y solo alcanzó 1,9 millones de kilómetros cuadrados el 25 de febrero. Normalmente, el ciclo natural de la banquisa (manto de hielo que flota en el océano) es que se derrite en verano y se hiela  en invierno.

Este estudio confirma las observaciones del National Snow and Ice Data Center estadounidense, anunciadas hace unas semanas, justo antes de la llegada de una ola de calor sin precedentes a la Antártida que dejó temperaturas superiores en 40 grados a la temperatura normal en esas fechas.

Con toda probabilidad, el futuro traerá más desastres climáticos. Solo estamos en mayo y ya tenemos este año:

-La peor sequía en el suroeste americano en 22 años (el lago Powell, el segundo mayor depósito artificial de agua  de Estados Unidos, está en su nivel más bajo desde 1963), que afecta actualmente al 61% de los Estados Unidos.

-La ciudad mejicana de Monterrey aplica cortes de agua por sectores para hacer frente a la actual crisis del agua.          

-Racionamiento del agua en Santiago de Chile por la fuerte sequía que sufre el país.

-Olas de calor en India y Pakistán. En esta época normalmente llueve, graniza e incluso nieva, pero desde hace dos meses no cae ni una gota; las temperaturas están en máximos históricos. Como resultado, cientos de incendios han reducido los bosques de pinos a cenizas y las centrales hidroeléctricas funcionan al ralentí. “La situación en toda la India es terrible», según el Ministro Principal de Delhi, Arvind Kejriwal, que advierte de posibles cortes de suministro eléctrico en los hospitales y el metro de la capital.

-Sequía en Taiwan, que ha paralizado la mayor fábrica de michochips del mundo, lo que ha estancado la industria automóvil de medio planeta.

-La peor sequía de Marruecos en 40 años: el Ministerio de Agricultura marroquí acaba de anunciar que las cosechas de trigo se reducirán a la mitad.

-Sequía excepcional en Sudáfrica: desde hace 4 años una sequía excepcional golpea la región. Los camiones cisterna que abastecen a algunas poblaciones son asaltados periódicamente, a veces por personas armadas…

-Una sequía invernal «excepcional» en el sudeste francés. L.la hidróloga Emma Haziza declara: «no creo que hayamos entendido lo que está pasando delante de nosotros»…

-En Canadá aparecen cada vez más osos polares desorientados  por desequilibrios en los ecosistemas asociados al calentamiento global. Los científicos canadienses advierten: “Lo que amenaza a los osos polares es nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Si queremos salvar a los osos, tenemos que animar a la gente a vender uno de sus dos coches, utilizar más el transporte público y volar menos”.  

Como la prensa apenas ha recogido los sucesivos informes del Grupo de científicos que estudian el cambio climático, reproducimos un extracto del último informe del Grupo 2 del IPCC, que deja libre nuestra imaginación:

Riesgos graves, interrelacionados y en cascada:

“Se producirán múltiples peligros climáticos simultáneamente, y múltiples riesgos climáticos y no climáticos interactuarán, dando lugar a un mayor riesgo global y a riesgos en cascada en todos los sectores y regiones…Los peligros múltiples interactúan, generando nuevas fuentes de vulnerabilidad a los peligros climáticos y aumentando el riesgo general. Los fenómenos de calor y sequía, cada vez más frecuentes, provocan pérdidas en la producción agrícola y la mortalidad de los árboles…

Los riesgos para la salud y la producción de alimentos se verán agravados por la interacción de las pérdidas repentinas en la producción de alimentos debidas al calor y la sequía, agravadas por las pérdidas en la productividad laboral debidas al calor… Estas interacciones aumentarán los precios de los alimentos, reducirán los ingresos de los hogares y provocarán riesgos sanitarios de malnutrición y mortalidad relacionada con el clima con poca o ninguna adaptación, especialmente en las regiones tropicales…

En las ciudades y pueblos, los efectos del clima en las infraestructuras clave provocan pérdidas y daños en los sistemas de suministro de alimentos y agua y afectan a la actividad económica, con efectos que se extienden más allá de la zona directamente afectada por el riesgo climático.

En la Amazonia, y en algunas regiones montañosas, los impactos en cascada de los factores de estrés climáticos (por ejemplo, el calor) y no climáticos (por ejemplo, el cambio de uso de la tierra y la deforestación) darán lugar a pérdidas irreversibles y graves de los servicios de los ecosistemas y la biodiversidad si se alcanza un nivel de calentamiento global de 2°C y más…

La inevitable subida del nivel del mar tendrá efectos acumulativos y en cascada, lo que provocará pérdidas en los ecosistemas costeros y en los servicios de los ecosistemas, salinización de las aguas subterráneas, inundaciones y daños en las infraestructuras costeras…

Los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos tienen repercusiones económicas y sociales más allá de las fronteras nacionales, a través de las cadenas de suministro, los mercados y los flujos de recursos naturales, y se prevé que los riesgos transfronterizos aumenten en los sectores del agua, la energía y los alimentos. Las cadenas de suministro… pueden verse interrumpidas por fenómenos meteorológicos y climáticos extremos».

 Graves pérdidas económicas

En 2021 las catástrofes climáticasgeneraron pérdidas económicas por valor de 242.000 millones de euros en todo el mundo según la reaseguradora Swiss Re; de estas pérdidas sólo tenían seguro las valoradas en  98.000 millones. En 2021 los daños se han incrementado en un 29%  respecto a 2020, superando el promedio de la última década. Los datos del instituto Swiss Re detallan que 2.300 personas perdieron la vida en el último año por esta causa, siendo el segundo fenómeno más mortal después de los terremotos. Estos desastres climáticos están directamente relacionados con las emisiones de CO2 y otros gases procedentes de la quema de combustibles fósiles en vehículos y fábricas, así como con el metano que genera el ganado, sobre todo vacuno (hay más de 1.500 millones de cabezas de ganado vacuno en el mundo).

Los científicos se movilizan, hartos de que no les hagan caso

En Francia se acaba de constituir el Colegio de sociedades científicas de Francia, con más de 60 asociaciones y cerca de 40.000 científicos de todas las ramas de la ciencia. Su pretensión es la de “reforzar la consideración del conocimiento científico en las decisiones políticas”.

Hace unas semanas, en Los Ángeles, el científico Peter Kalmus se encadenó a la puerta de la sede del banco JPMorgan Chase para denunciar la continuidad de la financiación de los proyectos de petróleo y gas y la gravedad de la situación climática. Un gesto visto millones de veces en TikTok, Twitter y Facebook. La especialidad de Kalmus son los tornados, los ciclones y la evolución de la atmósfera. Ha recibido una medalla de la NASA por sus trabajos de investigación y ha publicado un centenar de estudios sobre los efectos del calentamiento global. “Pensaba que esto sería suficiente para convencer a los responsables políticos y económicos, pero no es así”. Las emisiones de CO2 empeoran cada año y las advertencias no cambian nada.  No ha sido el único, miles de científicos de todo el planeta se movilizaron en la primera semana de abril, exigiendo a políticos y multinacionales que dejen de mirar hacia otro lado y que tomen, ya, las ineludibles medidas de sobriedad y reducción de emisiones de GEIs.

En España centenares de integrantes del colectivo Rebelión Científica se manifestaron frente al Congreso de los Diputados ante la pasividad de gobiernos, empresas e instituciones para luchar contra la emergencia climática. Las protestas vienen avaladas por el último informe del IPCC, que advierte de la irreversibilidad del calentamiento global y de las consecuencias que provocará para todo el Planeta si no se toman medidas drásticas y urgentes: “Es ahora o nunca”, hay que recortar ya y drásticamente las emisiones de CO2 porque, al ritmo actual, la capa gaseosa hará imposible limitar el calentamiento global a 1,5ºC, el umbral tolerable.

Si Europa dio muestras de ingenio y tomó las medidas necesarias en 1973  también debe hacerlo ahora que la viabilidad técnica es más fácil gracias a los modernos medios digitales. Si ante el coronavirus, Europa ha estado dispuesta a hacer cualquier cosa  para evitar la saturación de sus hospitales y salvar cientos de miles de vidas, es razonable suponer que también seremos capaces de reaccionar antes de que los desastres climáticos y la repentina disminución del suministro de petróleo nos golpeen.

En la próxima entrega abordaremos como la penuria energética conlleva al declive del modelo tecnológico vigente y la necesidad de caminar hacia una nueva economía basada en la sobriedad y en tecnologías low-techs. 




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