Castilla-La Mancha ha contabilizado a lo largo de los últimos cinco años 3.142 fracturas de cadera en los hospitales de la Comunidad Autónoma, según los datos incluidos en el Registro Nacional de Fracturas de Cadera (RNFC). Se trata de más del 6% de los más de 50.000 que se contabilizaron en España en dicho registro entre 2017 y 2020.

La existencia de datos de calidad sobre osteoporosis y fracturas por fragilidad, y más aún, que estos datos estén disponibles para poder analizarlos, se presentan como factores determinantes para una eficaz gestión y planificación sobre la patología.

Estos son algunos de los datos que se han expuesto en el webinar ‘Gestión sanitaria del paciente con fractura por fragilidad’, organizado por Executive Forum España, en colaboración con el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), y con el apoyo de la biofarmacéutica UCB y la biotecnológica Amgen, ha informado la organización en nota de prensa.

Las fracturas por fragilidad debidas a osteoporosis grave en España supusieron un coste sanitario de 4.300 millones de euros a lo largo de 2019. Una cifra que podría incrementar hasta los 5.500 millones en 2030 debido al progresivo envejecimiento de la población, si no se mejora la prevención secundaria de fracturas por fragilidad.

A día de hoy, existe una escasa concienciación con respecto a la relevancia de la osteoporosis en sus estadios más graves y su tratamiento, tanto a nivel sanitario, como político y de población general. Como ejemplo, en el último informe del RNFC más del 50% de pacientes con fracturade cadera no se les había prescrito un tratamiento osteoprotector a los 30 días del alta hospitalaria.

Según la doctora Teresa Pareja, del Servicio de Geriatría del Hospital de Guadalajara, «necesitamos optimizar la prevención de una segunda fractura por fragilidad en aquellos pacientes que, a causa de una osteoporosis grave, ya han tenido un primer episodio de fractura. Por eso, es necesario establecer un proceso asistencial que permita una mejora en el abordaje de estos pacientes con mayor riesgo a través de equipos multidisciplinares».

RETORNO SOCIAL DE LA INVERSIÓN

Actualmente se han observado diversos puntos críticos en el proceso asistencial para la prevención secundaria de las fracturas por osteoporosis grave, por lo que se hace necesario implementar una serie de acciones de mejora que beneficien a los pacientes, al Sistema Nacional de Salud (SNS) y a la sociedad en su conjunto.

«Por este motivo, y utilizando el método de retorno social de la inversión (SROI), a través de un grupo de expertos multidisciplinar hemos podido identificar medidas que podrían tomarse para optimizar la prevención secundaria de fracturas por fragilidad y, además, cuantificar el retorno económico para la sociedad de su implementación», señala el doctor Manuel García-Goñi, catedrático de Economía de la Salud en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid.

La creación de Unidades de Coordinación de Fracturas (FLS en sus siglas en inglés) en todos los hospitales, la armonización de Guías de Práctica Clínica, la adhesión a los registros de fracturas o un mayor esfuerzo en campañas de sensibilización, serían las cuatro acciones más relevantes que permitirían mejorar este abordaje.

Tal y como indica el García-Goñi, «la implementación de estos cuatro puntos permitiría obtener beneficios sustanciales tanto desde la perspectiva clínica como económica, reduciéndose el número de fracturas, mejorando la calidad de vida de los pacientes, y disminuyendo la mortalidad asociada. Además, desde la perspectiva económica, cualquiera de estas acciones de manera individual supone retornos de la inversión positivos».

Así, y en un horizonte temporal de un año, «por cada euro invertido en todas las medidas planteadas, se ha estimado un retorno social de 22,15 euros», explica Manuel García-Goñi. «En este sentido, el fomento de Unidades de Coordinación de Fracturas es la acción más eficiente y que obtendría más retorno social, llegando hasta los 28,69 euros por cada euro invertido».

Tal y como continúa indicando, «estos datos demuestran que la inversión en prevención secundaria de fracturas por osteoporosis podría ser una medida eficiente para el SNS, más aún en momentos en los que estamos trabajando con presupuestos cada vez más ajustados».

PUNTOS DE MEJORA

«Recoger y auditar los resultados nos permite conocer la situación actual, detectar aspectos en los que hay margen de mejora y evaluar los efectos de las propuestas de mejora, tanto para cada hospital que participa, como para el conjunto de hospitales españoles», explica la doctora Pareja.

«El análisis de los más de 50.000 casos de fractura de cadera que llevamos recogidos en el RNFC nos ha permitido conocer que las características epidemiológicas de todos estos pacientes son similares en todos los centros de España, pero que en los que participan en el Registro presentan mejores resultados en cuanto a mayor porcentaje de cirugías y menor mortalidad hospitalaria», argumenta.

Teniendo en cuenta que éste es uno de los puntos necesarios de mejora para optimizar la prevención de la fractura por fragilidad, «desde el RNCF hacemos un llamamiento no solo a Castilla-La Mancha, sino a todas las comunidades autónomas para que faciliten que sus hospitales participen en este proyecto que ahora se realiza de manera voluntaria», manifiesta.

«A lo largo de estos años, y viendo también la experiencia internacional, se ha podido ver que este tipo de registros son de gran utilidad porque permiten estudiar indicadores críticos con el fin de incluir medidas para reducir el gasto sanitario», concluye.




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