Un caso escandaloso en Abu, en el oeste de Japón. La gobernación de su localidad le envió por error la totalidad de fondos para ayuda a personas damnificadas por la crisis de Covid y se lo gastó en apuestas online. Ahora las autoridades lo han llevado a la justicia.

Se trata de un joven de 24 años que debía recibir unos €700 (100.000 yenes) en calidad de subvención por la crisis Covid el pasado mes de abril. En vez de eso, el Estado le depositó unos €350.000 (46,3 millones de yenes). Cuando los funcionarios del gobierno finalmente pudieron contactarlo, el hombre ya había limpiado su cuenta.

La suma de la ayuda de Covid estaba destinada a 463 hogares de bajos ingresos. Ahora  el Estado deberá recurrir a otros fondos para subsanar la pérdida. 

La fiebre de los casinos en línea

Los casinos en línea tan populares en nuestro país, no cuentan con la misma aceptación en Japón, donde no tienen una legislación específica. La práctica de las apuestas no está bien vista en la sociedad, por lo que la conducta del infractor de Abu tiene el doble de repudio en su país. Distinto es el caso de España, donde los casinos en línea tienen una ley que los regula desde el año 2012.

Desde ese momento, los números de jugadores activos en los operadores de apuestas nacionales no han parado de subir. De hecho, el juego online es la rama de la industria del entretenimiento que más rápido avanza. Esto se debe, sobre todo, a que los usuarios pueden acceder a un espacio de diversión donde se juega por dinero real con todas las garantías de transparencia. 

Los casinos online habilitados en España llevan la insignia de la DGOJ (Dirección General de Ordenación del Juego). Al ser plataformas reguladas y sujetas a protocolos, de ninguna manera hubiera permitido que se fugara una suma de €350.000 en tan escaso margen de tiempo. El caso de Japón muestras los peligros de tener empresas sin regulación concreta. 

Las fragilidades del sistema japonés

En su afán por desalentar el juego digital, el gobierno japonés permite que operen casinos en línea sin ninguna regulación. Al tratarse de operadores web, es muy difícil su seguimiento si no es a través de entidades públicas. Por eso no es extraño que un joven de 24 años haya podido gastarse sumas de tan altas proporciones. 

Cuando los funcionarios del gobierno intentaron ponerse en contacto con el destinatario de la transacción, no pudieron hacerlo. El hombre había renunciado a su trabajo en un comercio. Llevó casi un mes dar con él. 

En una primera instancia, el joven expresó que devolvería todo en efectivo. Luego declaró que las fondos habían sido eliminados de su cuenta. 

Las autoridades de Abu, que forma parte de la Prefectura de Yamaguchi, continuaron con las averiguaciones. Finalmente, el abogado que se le encomendó al acusado comunicó que el joven había desperdiciado los 46,3 millones de yenes en apuestas mediante un casino en línea o varios casinos en línea. Fondos muy necesitados por un parte de la población afectada por la crisis de Covid, mal que, tanto en su esfera sanitaria como social, tampoco ha desaparecido por completo de España.

La responsabilidad del Estado

El alcalde Norihiko Hanada ha compartido su pesar con la sociedad y la prensa japonesa, en tanto que anunció la ayuda por otros 100.000 yenes. Sin embargo, la imagen de la administración de Abu se ha venido a pique, y el aparato público perdió credibilidad.  

El dinero malgastado en apuestas difícilmente pueda recuperarse, según la comunicación del abogado del joven jugador. Ante la falta de una legislación, en Japón hay plataformas de juego que no se rigen por ningún sistema confiable. Los fondos no pueden ser rastreados, ni se piden confirmaciones de la identidad para apostar, como sucede en cualquier casino en línea legal de España.

El caso de Japón marca la fragilidad de los mercados sin legislar por otro motivo. Si un usuario de un casino en línea español hubiera apostado repentinamente sumas tan grandes en poco tiempo, sin dudas se habrían activado los mecanismos de prevención de la ludopatía. En los operadores sensatos, los usuarios reciben mensajes de precaución cada vez que se detectan comportamientos problemáticos de apuestas. También hay límites máximos de dinero para poner en juego, así como límites de retiro. 

Los casinos en línea aprobados por la DGOJ en España cuentan con protocolos para minimizar la incidencia del juego compulsivo. Entre los mecanismos se cuentan los tests de autoevaluación y la posibilidad de excluirse de las apuestas




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