El consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural del Gobierno de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, ha augurado que toda vez que la tubería manchega abra el grifo a principios de año junto a las medidas de ahorro de agua en el viñedo de la región podría repercutir en un ahorro de 67 hectómetros cúbicos anuales de los acuíferos manchegos.

Preguntado por los medios tras reunirse con el rector de la UCLM, Julián Garde, Martínez Arroyo ha señalado que una quincena de municipios recibirán agua potable de esta conexión, que además ayudará a recuperar las Tablas de Daimiel, que ya han recibido por esta canalización 6 hectómetros cúbicos.

Aunque el momento actual es «de dificultad» por las escasas lluvias, Martínez Arroyo se ha mostrado confiado en que el otoño traiga más precipitaciones para incentivar la recuperación de los acuíferos.

Tal y como ha apuntado, este hecho es importante para Castilla-La Mancha, ya que el agua se aprovecha en su territorio «y no en el riego del Levante», una «cuestión de orgullo» para la Comunidad Autónoma y su Gobierno.




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