Vivimos una liberación de todo lo que llevamos adentro manifestado en grupos sociales distintos y diferentes. Esa liberación en la literatura se percibe y comprueba en los libros publicados en diversas editoriales a lo ancho y largo de nuestra geografía. En esa acción de exteriorizar los sentimientos es en la poesía donde su manifestación abarca emociones desiguales y similares que los lectores de poesía – no demasiados- comprobamos cuando abrimos un libro.

En el libro FRAGMENTOS DE VIKINGO hay prosa y verso y hasta elementos de valores sociales recogidos de la actualidad de cada día. El título nos adentra en una búsqueda no clasificable lo que incita a leer para encontrar esas claves de la figura literaria del vikingo, al que menciona y habla la autora, en un monologo filosófico con metáforas románticas en esa constante búsqueda de ella misma y de la sociedad que la rodea.

Pero, ¿quien es Ágata Navalón? En la solapa del libro editado por la editorial “el PETIT editor” se nos dice:

Ágata Navalón puede ser un nombre o muchos nombres. Dedicada a la enseñanza de la Literatura a todos lo niveles, con periodos en el extranjero, especialmente en Reino Unido, y actualmente en España. Es licenciada en filología Anglogermánica por la Universidad de Valencia.

Su vida ha estado ligada a la formación, tanto a nivel universitario, en el Centro de Lenguas de la Universidad Politécnica de Valencia y en la Universidad de Castilla-La Mancha, dentro del Máster de educación, como en las aulas de de Secundaria , desarrollando en el centro mismo de La Mancha proyectos que aúnan poesía, vida, viales, inclusión Erasmus y formación del profesorado.

Con sangre de poetas, es slammer intermitente en la ciudad de Valencia y ha participado en festivales urbanos como Vociferio, Cabanyal, Intim, Benimaclet Confusion, entre otros, además de colaborar en eventos aque aúnan arte y literatura como Poemaeye.”

Un nombre desconocido entre muchos de nosotros pero que a pesar de ser éste su primer libro en solitario, llega con larga trayectoria literaria. Poesía suficientemente descriptiva en las imágenes que nos trasladan y sumergen en metáforas filosóficas mostrando rebelarse en muchos de sus poemas ante el egoísmo imperante y la destrucción de los ecosistemas, de la Tierra que son los ciudadanos, e hijos a la vez de la tierra que no cobija.

Es éste un libro con claves y misterios arcanos en muchos de sus poemas. Es, una identificación con los demás, con los otros, en esas imágenes que hacen detenerse al lector, cerrar el libro, meditar, y volver a abrirlo para diseccionar cada poema, porque en ellos se encierra las preguntas que muchos hombre y mujeres nos hacemos en nuestra intimidad, sin compartirlo con casi nadie.

Todo libro de poesía reconstruye y construye pasajes vivenciales humanos, y a veces son tan importantes en su verso que se han considerados perjudiciales para la sociedad de cualquier tiempo.

Ágata Navalón, nos dice en el poema, El Escudo

La sangre es liquida como el agua, vikingo,

ese tejido conectivo también se evapora.

Y en el poema Lavandería…

El ascensor se ha vuelto a parar en el piso equivocado,

respira vikingo, llegaremos a tiempo de izar las velas”

Leer poesía es transitar por los silencios anacoretas de uno mismo. No de otra manera se sentirá si su mística no nos sale al encuentro. Si un libro de poesía no nos redime de las caídas y de los fraudes que nos rodean, entonces esa poesía no nos elevará por encima de la vulgaridad creciente.

Tampoco nos hará reflexionar sobre lo injusto y las tiranías, por eso Platón quiere expulsar a los poetas de su república ideal. FRAGMENTOS DE VIKINGO, clama en sus poemas por tanta insensatez y deterioro de los valores humanos ante los que la mayoría de nuestra sociedad calla.

Así en el poema, El entierro del niño vikingo…

“Los vecinos salen al fresco a buscar estrellas tras remendar heridas,
localizando las áreas rasgadas del universo hilvanan la vida,
las costuras recosidas guardan en forma de brocado sus posesiones,
imitando galaxias,
el costurero reguarda el polvo del origen de la gravedad.

Repetirse y escribir paralelismos en niveles de estándares
de dificultad milimétrica.

La pantalla mágica ha dormido al niño.
El viejo lo acurruca,
ya no es nuestro.
No es nuestro, es de otros.”

Ágata Navalón, trascendencia de la realidad en los poemas del libro. Metáforas de los ámbitos por donde vamos y venimos quedan reflejados en FRAGMENTOS DE VIKINGO.

El mar y la llanura marcan la personalidad de la autora que ella misma reconoce entre los hechos acaecidos en su vida. El libro esta dedicado “A los que aún aman”, dividido en tres partes y publicado dentro de la Colección Piel de Poesía El Petit Editor.




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