Manos Unidas ha lanzado la campaña ‘¡Quítate un peso de encima por una buena causa! Dona tus céntimos’, a través de la cual ofrece la posibilidad de «librarse de estas incómodas monedas con un buen fin», ayudar a financiar proyectos de desarrollo en los más de 50 países en los que la organización está presente.

«Todos llevamos estas monedas en el bolsillo o en el monedero, o las vamos acumulando en botes. Ahora queremos que te liberes de ese peso y que, al donarlas a Manos Unidas, nos ayudes a construir un mundo mejor», ha explicado la presidenta de la ONG, Cecilia Pilar.

Para dejar de acumular esos céntimos, con «gran coste» de producción, y darles este sentido solidario, Manos Unidas llevará a cabo una recogida de los mismos, a lo largo de toda España, gracias a las 72 delegaciones que tiene por todo el territorio. Los puntos de recogida se podrán encontrar, tanto en las sedes físicas de las delegaciones, como en establecimientos colaboradores de las ciudades y pueblos dependientes de cada Delegación.

Esta iniciativa nace con la idea de «tener un amplio recorrido en el tiempo para poder ofrecer a todos los ciudadanos la posibilidad de participar». Asimismo, la organización reforzará la presencia de la campaña en momentos importantes para el consumo, como es el Black Friday o la Navidad, así como, en iniciativas solidarias como el Giving Tuesday.

«Con el simple gesto de depositar tus céntimos en los lugares que vamos a habilitar para ello, los convertirás en alimentación, salud, educación, agua, igualdad y cuidado del medioambiente para quienes más lo necesitan», ha señalado la presidenta de la ONG.

En este contexto, Manos Unidas ha resaltado que en España el uso del dinero en efectivo se ha reducido de forma progresiva desde 2014, una situación que «se ha visto agravada por la pandemia». Así, ha asegurado que en 2020 el efectivo solo fue la opción preferida para el 36% de los ciudadanos, mientras que, seis años antes, la cifra rozaba el 80%.

Y de entre las distintas unidades de pago en efectivo que siguen usando los españolas, las monedas de 1 y 2 céntimos son las que menos movimiento tienen, debido a que no son aceptadas por la mayoría de máquinas expendedoras o los parquímetros, «por lo que muchas se acumulan o se pierden»; y suponen un «gran coste de producción, superior al propio valor de la moneda»;

Según un sondeo del Eurobarómetro, el 65% de los europeos quieren que dejen de existir. En el caso de los españoles, hasta un 58%. De hecho, países como Italia, Países Bajos, Bélgica, Irlanda o Finlandia ya suspendieron el uso de estas monedas, y para los pagos en efectivo se usan reglas de redondeo a 5 céntimos.

A todo esto, la ONG ha advertido de que se suma su «alto coste medioambiental», puesto que, para producirlas, se usan acero, cobre, agua y productos químicos, además del gasto de plástico y papel de embalaje, lo que supone «un gran coste para el medioambiente».




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