Un equipo multidisciplinar de investigadores, en el que participa la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), trabaja en el desarrollo del ‘buckypaper’, un supermaterial más fuerte y ligero que el acero que se fabrica con nanopartículas de carbono.

El buckypaper tiene propiedades «excepcionales» que supondrá un cambio de paradigma en las industrias aeronáutica, automovilística o naval, entre otras, han informado este martes la UCLM en un comunicado de prensa.

Está compuesto de nanopartículas de carbono con unas propiedades mecánicas, térmicas y eléctricas que le confieren un enorme potencial de aplicaciones en distintos sectores industriales.

A estas características se suma la de la sostenibilidad, de modo que el buckypaper se perfila como sustituto de los materiales metálicos, lo que implicaría una reducción de emisiones del CO2.

La UCLM tiene un acuerdo de colaboración con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y la Fundación Tecnalia, uno de los mayores centros de investigación aplicada y desarrollo tecnológico de España, que ha diseñado y construido una planta piloto en San Sebastián para fabricar buckypaper.

Los investigadores de la UCLM implicados en el proyecto son del Grupo de Mecánica de los Medios Continuos, Ingeniería de Estructuras y de Materiales, Juan José López Cela y Juan Luis Martínez Vicente.

«El comportamiento de los nanomateriales es complejo y la industrialización de productos basados en estos materiales presenta algunas dificultades que obligan a que sean validados experimentalmente en mayor profundidad que los usados en otras tecnologías convencionales», ha indicado Martínez Vicente.

El investigador ha abundado en las potencialidades de estos nuevos materiales, que supondrán un cambio de paradigma en la industria, en la sostenibilidad ambiental e incluso en la vida cotidiana.

«Ya no nos conformamos con diseñar y fabricar nuevos materiales que sean más resistentes, más ligeros; sino que también queremos que nos faciliten información sobre su comportamiento en servicio, su salud estructural y sus necesidades de mantenimiento, lo que nos permitirá mitigar las repercusiones ambientales que conllevan su aplicación en cualquier industria», ha dicho.

Esto es posible en la aplicación del buckypaper como sensor, que es lo que está testando el equipo de la UCLM en laboratorio, y que posibilitará avances como «que el material con el que está construido un avión, por ejemplo, informe en tiempo real de la aparición de un daño en su estructura, como una grieta».

Juan Luis Martínez Vicente ha afirmado que en un futuro no muy lejano estos materiales podrán incluso autorrepararse en el momento en que detecten alguna incidencia. 




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