Todos los que tengan más de treinta años habrán estado alguna vez en IN&OUT, aunque haya sido a la celebración de una boda. Este espacio emblemático nació allá por 1983 como discoteca-terraza, después se reconvirtió en lo que se suele llamar salón de bodas, luego fue un Bingo y salón de juegos, y varios años después fue un centro cultural donde se ubicó la Fundación ELDER.

Después de varios años, y en plena crisis del COVID, dos valientes empresarios del sector de la hostelería han decidido abrir el local, adaptado a los tiempos. La terraza cubierta por una cúpula de cristal, con plantas y unas enormes palmeras, se divide en variados y amplios  espacios con distintos ambientes en los que se guardan las distancias, gracias a su amplitud. A pesar de su amplitud, el diseño del local hace que el ambiente sea íntimo, pero a la vez panorámico.

Los nuevos gerentes han puesto mucho empeño en dar un punto más de calidad, con infinidad de marcas de bebidas, copas premiun, más de 20 tipos distintos de cervezas y bien cuidado hasta el último detalle.

Dotados de personal bien formado, se han adaptado a los tiempos del Covid, con un portero que controla el aforo, y además de los camareros que atienden en las mesas, hay personal de limpieza continuada, que limpia las mesas en cada cambio de clientes, así como del billar, futbolín y máquinas de juego, incluso cambio de flechas en la diana. Otra novedad es que en todas las mesas hay un código QR con el que los clientes pueden ver toda la oferta a través del teléfono móvil.

La nueva IN&OUT inauguró el pasado sábado con gran éxito, y estamos seguros que con esos protocolos y servicios será un local de referencia.

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