Durante el pasado jueves, el Partido Popular de Castilla-La Mancha presentaba ante las Cortes regionales su propuesta sobre bajada de impuestos de cara a fomentar el consumo, mejorar la competitividad de las empresas y generar empleo de calidad.

Entre las propuestas que han denominado una «revolución fiscal», se recogen, por ejemplo, la bajada del IRPF, deducciones para los autónomos si participan en nuevas inversiones, deducciones del 100% por nacimiento de hijos o para las escuelas infantiles de 0-3 años o ayudas en entornos familiares por crianza de menores de 3 años. A esto habría que sumar la eliminación de impuestos a quienes quieran adquirir suelo industrial para instalar una empresa o un autónomo, siempre que el terreno pertenezca a la administración pública, o suprimir el impuesto de sucesiones y donaciones.

Así lo ha expuesto el presidente del PP en Tomelloso, Javier Navarro, quien afirma que se trata de un modelo testado y que funciona: «solo de esta manera revertiremos el modelo de quienes han conseguido que el precio de la luz vata récords históricos».

Para Navarro, la tasa de desempleo regional y la situación económica son razones de peso para impulsar una bajada de la presión fiscal, de cara a la reactivación económica de Castilla-La Mancha. Sin embargo, defiende que el modelo del PSOE consiste en subir impuestos y tasas, hacer fotografías y dar titulares sobre superávit.

«No se puede presumir de sobrar dinero a quien se niega a bajar los impuestos a los vecinos», ha dicho rotundo, «no se entiende que haya familias que deban pedir ayudas mientras su alcalde o su presidente esté alardeando de superávit». Por todo ello, Navarro ha dejado claro cuál es la fórmula que defiende el PP: bajar impuestos y eliminar trámites burocráticos para salir de la crisis económica que atraviesa Tomelloso, la región y el país.

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