Musa dormida - acuarela de Manuel Buendía

Hay cierta perversión en el lenguaje políticamente correcto, derivado de ciertos intereses sectarios, que desvirtúan los graves problemas de la sociedad, minimizándolos y llevándolos por ciertos caminos sinuosos que hacen que el problema real se diluya por no encontrar las razones reales de éste.

La violencia siempre tiene género, porque es una manifestación de deseo de poder ejercer cierta dominación sobre un ser humano. Aunque sólo es más visible en los casos de parejas y ex-parejas, en los que el agresor es hombre y la agredida es mujer, la violencia de género en sí, se manifiesta de muchas maneras. El hooligan que agrede al hincha del equipo contrario está ejerciendo su deseo frustrado de ser macho-alfa. Los que hacen bulling a un compañero más débil están ejerciendo su deseo frustrado de ser machos-alfa. El neonazi que, junto a su grupo de neandertales, agreden a un indigente, están ejerciendo su deseo frustrado de ser machos-alfa. El psicópata homófobo que agrede a un homosexual está ejerciendo su deseo frustrado de ser macho-alfa. El fanático que mata en nombre de un dios, un país, una raza o una idea, está ejerciendo su deseo frustrado de ser macho-alfa. Las chicas adolescentes que agreden a otra chica adolescente, están ejerciendo su deseo frustrado de ser machos-alfa (también).

Creo sinceramente que casi todas las formas de violencia tienen ese componente sexista, que enlaza con el deseo de ejercer una pequeña parcela de poder. Hay estudios que relacionan la producción de testosterona con la violencia, pero no es sólo una reacción bioquímica, sino que está alimentada por cierta frustración causada por agentes externos al genero sexual. Lo grave de todo esto es que siempre se ejerce sobre las personas más desprotegidas, y en España hoy, el día de la lucha contra la violencia de género, hemos de hacer una reflexión profunda y desechar cualquier bastardo argumento que la justifique o intente minimizar, pero debemos tener claro que lo importante es acabar con la violencia de todo tipo, la parte más animal de los humanos, la parte más humana de los animales.

Da igual quién ejerza la violencia, y sobre quién la ejerza, siempre habrá un agresor y una victima asustada, frustrada y mutilada psicológicamente, y no hay diferencia entre el marido que la ejerce sobre su esposa o el gallito de la clase que la ejerce contra un compañero tímido, el componente psicológico es igual.

Hay mucho que hacer (demasiadas cosas que hacer) pero tenemos que intentar entre todos acabar con ésta lacra social, y aparte de declaraciones institucionales hace falta legislar, y sobre todo, hace falta educar; y nunca jamás justificarla o minimizarla.

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