La Mancha, cuenta con una rica arquitectura popular, que nos distingue del resto, entre otras cosas, por las miles de casas con fachadas encaladas en un blanco brillante en la parte superior. Al principio, cuando se procede a su jabelgado, y que suele desconcharse y perder brillo, en las que son de adobe, con el pasar de los meses. En la parte baja, contamos con la diferencia y lo más destacable, de las viviendas situadas en otras comunidades. La seña manchega, un rodapié pintado en color añil (color azul oscuro), que ahora en estos días en los que el calor aprieta, da sensación, por lo menos visual, de frescor.

Aquí, al detalle de una de estas típicas fachadas, refleja abandono, aun así, también tiene su encanto, y para bien, o para mal, ha quedado inmortalizada en la «foto» de esta semana.

Y al que le toque jabelgar estos días, le recomendamos madrugar para evitar el sol de mediodía, para que el trabajo se haga, algo más agradable.




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