Pues sí, parece que andamos inmersos en una película de Navidad, parecía todo muy bonito, unas fechas que se esperaban con gran entusiasmo, pero ha venido un malvado, un bicho muy malo, que parecía que estaba, casi, muerto, pero no, estaba agazapado, y, cuando nos íbamos confiando, ha resurgido, rápidamente, a darnos fuerte.

Como buena película de Navidad, tiene que acabar con final feliz, y esperemos que, con las vacunas de recuerdo, las primeras dosis en los más pequeños, y que lleguen las inyecciones a los países más desfavorecidos, Ómicron, y sus demás variantes, sean derrotados. Estamos cansados, estamos hartos, pero hagamos el último esfuerzo.

Les deseo unas felices fiestas, y para el 2022 pido mucha salud, con una sanidad pública de calidad, necesitamos más personal y más medios para mitigar el coronavirus, cero recortes.

Como tantas veces he dicho desde esta pequeña sección, seamos sensatos con los nuestros, y con nosotros mismos. ¡Salud!




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