Esta receta se ha puesto muy de moda, es un dulce muy sencillo de hacer, con una textura muy ligera y vaporosa, cómo de algodón. El éxito de esta receta está en el resultado, una tarta de queso muy ligera, digestiva y que no harta. Para lograrlo es importante tener un electrodoméstico muy útil, como es el montador de claras, pero también vale con una túrmix de brazo con varillas.

INGREDIENTES:

  • 4 huevos.
  • 200 grs. de crema de queso (Mascarpone, Philadelphia, etc.)
  • 100 grs. de azúcar.
  • 80 grs. de harina de trigo de repostería tamizada.
  • 80 ml. De leche.
  • Mantequilla para el molde.
  • 1 cucharada de bicarbonato.
  • 1 cucharada de esencia de vainilla (Se puede cambiar por la ralladura de un limón, y unas gotas de zumo de limón o naranja)

ELABORACIÓN:

Se echa el queso en crema en un bol junto con la leche y se remueve bien con las varillas hasta mezclarlo todo. Después se añade el bicarbonato a la harina, se mezcla y luego se añade al bol, mezclándolo todo de nuevo con las varillas.

Por otro lado se separan las yemas de las claras. Se baten las yemas y se añaden a la mezcla del bol junto con la esencia de vainilla o la ralladura del limón. Aparte en otro bol se echan las claras y se montan a punto de nieve, cuando empiece a hacerse el punto de nieve, iremos añadiendo el azúcar, y seguiremos montando las claras, hasta hacer un merengue muy cremoso y vaporoso (esta operación es fundamental para que el pastel salga bien.

A continuación vamos añadiendo las claras montadas al resto de los ingredientes ya mezclados, y damos un último repaso a todo con las varillas, hasta conseguir una crema muy uniforme.

Mientras, habremos untado con mantequilla un molde, que habremos puesto dentro de una bandeja con agua caliente, para hacer un Baño María, y habremos encendido el horno llevándolo a 140 grados centígrados. Vertemos la mezcla en el molde, y lo introducimos todo en el horno. Lo dejamos así durante 40 minutos, después subimos la temperatura hasta los 160 grados y lo dejamos otros ocho minutos. Luego apagamos el horno, y abrimos ligeramente la puerta del horno para que se enfríe despacio.

Cuando esté frío, lo sacamos y desmoldamos, y añadimos azúcar glass por encima.

Nota: Es preferible que el molde sea alto para que el pastel tenga cierta altura (entre 6-8 centimetros) ya que queda más esponjoso. Yo cometí el error, la primera vez, de ponerlo en dos moldes, porque pensé que subiría mucho, como ocurre con los bizcochos clásicos de harina y levadura.

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