En una semana en la que la vicepresidenta primera del Gobierno abogaba por la aprobación de una ley contra la prostitución y la trata de mujeres con fines de explotación sexual y llamaba al resto de fuerzas políticas a aunar esfuerzos, las reseñas online en el sector del sexo de pago continúan su crecimiento y transformación de la actividad. 

Carmen Calvo afirmaba hace tan solo unos días en la jornada organizada por el propio PSOE La España que hacemos: libre de trata y prostitución, que la “única manera” de trabajar internacionalmente contra la trata de mujeres con fines de explotación sexual es una ley que “impida la prostitución en nuestro país”, la cual considera que “viene a decir que nuestra sexualidad está a disposición de los varones, que somos una mercancía que se compra y se vende”. 

De manera paralela a las palabras de la vicepresidenta primera del Gobierno, las reseñas escritas por usuarios sobre el servicio de las trabajadoras sexuales, siguen creciendo en popularidad en el sector: “muchas compañeras notamos que están ayudándonos en la profesión porque precisamente hacen de filtro para nosotras y para el cliente de las chicas que no se toman esta actividad en serio o incluso de situaciones de trata que se hacen visibles a través de estas opiniones”, explica Katy, escort en Ciudad Real

Numerosas trabajadoras sexuales manifiestan que gracias al filtro que provocan las opiniones online, su actividad poco a poco se está profesionalizando ya que según comenta Katy, “un cliente no va a contactar a una chica con malas reseñas porque trabaja mal, buscará la profesionalidad y eso nos obliga también a nosotras a ser serias con nuestro trabajo. Es la mejor manera de que la gente también se lo tome como un trabajo, empezando por nosotras”.

En este sentido hay discordancia con las palabras de Calvo, ya que desde que se reavivó el debate en torno a la prostitución con el inicio de la pandemia, las trabajadoras sexuales han tratado de dejar claro que hay que comenzar por hacer coherente el debate diferenciando la prostitución de la trata de personas con fines de explotación sexual. Asimismo, reclaman soluciones en este sentido ya que, mientras su actividad no se considere un trabajo, seguirán en una situación de total indefensión, situación agravada notablemente por la emergencia sanitaria. 

Katy aclara que “el problema tiene que ver más con los prejuicios porque las reseñas se han criticado desde el principio porque creer nos vulneran de alguna manera, pero es que lo que se dice en esas opiniones online es lo que hacemos cuando trabajamos, no nos ofende porque es a lo que nos dedicamos y no nos da miedo verlo escrito. Por lo mismo no se considera un trabajo, por miedos y por prejuicios”.

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