A comienzos de 2020, el mundo se paralizó. Estallaba la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2, también conocida como COVID-19 o coronavirus. Fue entonces cuando cambió por completo el funcionamiento de la sociedad a nivel mundial. De repente, estábamos confinados en casa, teníamos que multiplicar las medidas de higiene y distanciamiento físico y la economía mundial comenzaba a tambalearse. La vida como la conocíamos cambia. Cosas que nos parecían tan normales o sencillas, como viajar, desaparecen de nuestro día a día.

Pérdidas millonarias

En enero de 2020, Estados Unidos comenzó a limitar la entrada de viajeros extranjeros en sus fronteras al igual que otros muchos países. En un país de este calibre, la reducción tan significativa de viajeros provocó un gran impacto en la economía. En el año 2019, el país ingresó más de 233 billones de dólares gracias al turismo. Mientras que en los primeros 10 meses de 2020, Estados Unidos ya había perdido el ingreso de unos 150.000 millones de dólares en cuanto al turismo.

Estas pérdidas deben traducirse de diferentes formas. El turismo es algo que enriquece la economía de un país a través de muchas maneras. Genera trabajos de todo tipo: aerolíneas, hoteles, restaurantes, comercios, museos… Y todos se ven afectados si el número de turistas baja. Para ver un ejemplo más específico, se calcula que en Estados Unidos han cerrado más de 100.000 bares y restaurantes de forma definitiva. Un número que da una idea de la cantidad de empleos que se han destruido.

Igual ha pasado en otros ámbitos: hoteles con la mayoría de sus habitaciones vacías, museos o aerolíneas con aforo reducido, tiendas y comercios sin clientes… Estos son algunos de los empleos más directos afectados por la reducción del turismo, pero a su vez existen otros más secundarios que lo notan: proveedores, servicios, abastecimientos, ganaderos, etc. Se trata de una cadena de eslabones en la que, cuando uno se ve afectado, todos lo notan.

Preparados para volver a viajar

Pero los viajes volverán. Las economías comienzan a reactivarse y más pronto que tarde volveremos a viajar. Estados Unidos se encuentra en el top 10 de destinos elegidos en España, sin embargo, no siempre tenemos claro qué necesitamos para viajar a este país. Estamos acostumbrados a viajar a los países vecinos que forman parte del Espacio Schengen, para los que tan solo necesitamos nuestro DNI. Sin embargo, los requisitos para viajar a los Estados Unidos son diferentes.

Si decidimos ir de vacaciones o visitar a amigos o familiares en Estados Unidos, vamos a necesitar un ESTA. Se trata de las siglas de “Electronic System for Traverl Authorization” (en español: “Sistema Electrónico para la Autorización de Viaje”). Un permiso electrónico que nos permite viajar a Estados Unidos.

El ESTA USA tiene una validez de dos años y diferentes requisitos para poder solicitarlo. Entre ellos se encuentra el tipo de viaje: vacaciones, visitas, tratamientos médicos o reuniones de negocios. Pero no nos servirá para trabajar para un empleador estadounidense o estudiar en el país, entre otros. También existen requisitos en cuanto al viaje: pasaporte en vigor, un máximo de estancia, billete de vuelta, etc. Por supuesto, con este documento nos declaramos conformes en puntos tales como: toma de datos biométricos, no suponer una amenaza para el país o que la posesión del ESTA no supone la entrada asegurada al país.

Este permiso tiene un coste de 29,95 euros por persona. Se puede solicitar durante las 24 horas del día y se tarda cinco minutos en hacerlo. Su plazo de entrega es de 72 horas pero se puede solicitar de manera urgente (una hora y media). Su propósito principal es el turismo, los negocios o para escala y tiene una validez de 730 días (dos años).

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