Naturalistas de la Consejería de Desarrollo Sostenible del Gobierno de Castilla-La Mancha han podido constatar que un águila imperial ibérica que pasó por el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre ‘El Chaparrillo’ de Ciudad Real a principios del año pasado ha conseguido reintegrarse con éxito en el medio natural y ha nidificado en la localidad toledana de Urda.

La rapaz, una hembra adulta, fue localizada en el campo a finales de 2019 e ingresó en estado crítico con signos de intoxicación en ‘El Chaparrillo’. Tras un análisis toxicológico realizado en el Instituto de investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) de Ciudad Real se determinó que había ingerido barbitúricos, algo muy excepcional, ya que suelen envenenarse con otras sustancias tóxicas, esencialmente pesticidas, según ha informado la Junta en nota de prensa.

Tras recibir tratamiento veterinario durante cuatro meses por parte del equipo del centro, el águila recuperó la salud y fue liberada en abril de 2020 en Alcázar de San Juan tras incorporarle un radiotransmisor para su seguimiento. El ave se ha estado moviendo por los Montes de Toledo y La Mancha durante estos meses y, gracias al radiotransmisor, se ha comprobado que ha anidado en Urda, hecho que confirma la plena recuperación del ave y su reintegración con éxito al medio natural.

‘El Chaparrillo’ forma parte de la red de centros de recuperación de fauna silvestre dependientes de la Consejería de Desarrollo Sostenible y entre sus funciones está el cuidado y recuperación de fauna amenazada que ingresa por diversos motivos (traumatismos, electrocución, enfermedades o inanición).

También lleva a cabo actuaciones en materia forense para determinar la causa de mortalidad de los ejemplares ingresados, colaboración en proyectos de investigación sobre fauna amenazada, vigilancia de enfermedades en fauna silvestre y actividades de educación ambiental, todas ellas de gran valor en la conservación de la biodiversidad.

El año pasado ingresaron en el centro 705 animales, el 75 por ciento de ellos vivos, de los que la mitad eran aves rapaces. 16 eran águilas imperiales de las que siete ingresaron vivas y nueve cadáveres, debido a electrocuciones y a una intoxicación. El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es una especie catalogada en peligro de extinción y un tercio de la población mundial está en Castilla-La Mancha. Los principales problemas que acucian a la especie son la electrocución y, eventualmente, el disparo o el envenenamiento.

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