Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha ha asegurado que el acuerdo alcanzado sobre la futura PAC, tras años de negociación, deja «luces y sombras» por las exigencias medioambientales que ganan peso y que dejan la responsabilidad a las intervenciones sectoriales para que el sector productor pueda seguir siendo rentable y competitivo en este nuevo modelo verde, en el que el agricultor y ganadero tiene que hacer «más» con «menos» apoyos económicos.

Cuestiones como la condicionalidad obligatoria de la rotación de cultivos o la obligación de dejar el 4% de la explotación sin producir, incrementan las exigencias y dificultades productivas, y como condicionalidad que es, no recibe remuneración alguna por el esfuerzo adicional en las explotaciones, ha informado Cooperativas en nota de prensa.

Entre las novedades, destaca la condicionalidad social que afecta a asuntos laborales y obligaciones del empleador. «La contradicción que supone cómo grandes cantidades de materias primas importadas a la UE de países terceros no tiene controles sobre condiciones laborales y otros muchos factores que, sin embargo, la agricultura y ganadería europea es garante tanto de la salubridad y seguridad del consumidor como de los trabajadores agrarios, debiendo competir con los mismos precios, pero con diferentes condiciones y exigencias que desde la Unión Europea se nos impone».

Según señala, la ambición medioambiental de este acuerdo es muy elevada, un 25% de los fondos del primer pilar se repartirán como «eco esquemas», y al menos el 35% de los fondos del segundo pilar, y el éxito para conseguir los objetivos no sólo depende de un marco exigente para la producción, sino del diseño de intervenciones para lograr que la sociedad comprenda y valore la nueva producción, especialmente ante importaciones y producciones menos sostenibles.

IMPULSO A LAS ORGANIZACIONES DE PRODUCTORES

En las partes positivas del acuerdo, destaca la incorporación de un nuevo catálogo de intervenciones sectoriales que los estados miembros podrán incorporar en sus planes estratégicos, que permitirán el desarrollo de programas operativos desarrollados por organizaciones de productores similares a los de frutas y hortalizas y que serán un instrumento clave para estructurar al sector ante el mercado. En este sentido se espera un programa para el olivar tradicional.

Por otro lado, afirma que existe incertidumbre en el diseño de los eco-esquemas, que abarcarán al menos el 25% de los pagos directos, y sobre los que Cooperativas Agro-alimentarias apuesta por un enfoque colectivo de los mismos para facilitar una aplicación eficiente para los productores, así como un mayor impacto positivo en el medioambiente.

Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha también valora positivamente que la reglamentación comunitaria tenga en cuenta la especificidad cooperativa a la hora de aplicar el Capping o la limitación de los pagos, el pago redistributivo y el régimen de jóvenes, reconociendo así el valor del cooperativismo para afrontar el futuro.

EL PRINCIPIO DE RECIPROCIDAD «SE QUEDA POR EL CAMINO»

Sin embargo, lamenta que se haya perdido una oportunidad en la OCM de introducir la obligación para que las importaciones respeten los mismos requisitos LMR (límites máximos de residuos fitosanitarios) que las producciones. «Tampoco ha sido positivo la no inclusión de la prohibición de la venta a pérdidas, instrumento clave para evitar la destrucción de valor en la cadena alimentaria».

En cuanto a la convergencia de las ayudas entre las distintas regiones productivas, afirma que el acuerdo alcanzado establece una convergencia de las ayudas del pago básico en un 85% dentro de cada región, con lo cual se posibilita que los Estados miembros perpetúen la existencia de los derechos históricos, establecidos con producciones de hace 20 años que nada tienen que ver en muchos casos con la realidad actual y que distorsionan la competitividad de las explotaciones.

Además, dice que hay que tener en cuenta que los derechos históricos generan problemas para impulsar la incorporación de jóvenes a la actividad agraria, que difícilmente tienen acceso a la tierra mientras los derechos sigan existiendo.

«De cualquier manera, el 85% es el mínimo de convergencia exigido, pero España puede llegar más allá en su acuerdo nacional, por lo que solicitamos que se alcance a nivel nacional un acuerdo de alcanzar un 100% de convergencia al final del periodo de aplicación de la nueva PAC, y una regionalización entendible, que diferencie 5 tipos productivos de agricultura/aprovechamiento de la tierra, lejos de las múltiples regiones actuales que sólo han valido para tergiversar el verdadero propósito de la convergencia que estableció la UE en la anterior reforma», subraya.

PETICIÓN A LA CONSEJERÍA

Desde Cooperativas Agro-alimentarias se confía en que la negociación nacional pueda matizar y mejorar los aspectos más lesivos de este acuerdo, como las regiones, la aplicación de la condicionalidad obligatoria, y la adaptabilidad de los eco esquemas a las explotaciones de Castilla la Mancha, por lo que exige la mejor de las defensas de estos aspectos al consejero de Castilla la Mancha, Francisco Martínez Arroyo, y ofrece su ayuda a la Administración para la consecución de los mismos.

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